La gira del líder opositor llega a su final y la expectativa crece sobre lo que esto implica

“Nada”, sentenció Diosdado Cabello la semana pasada. “El es la nada”, insistió el Presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y segundo a bordo en el partido de Gobierno, al referirse a la llegada de Juan Guaidó de su gira internacional.

El retorno del líder opositor a Venezuela pone muy clara la búsqueda del impacto político y del juego comunicacional que está servido sobre la mesa.

Después de ser recibido, entre otros, por Boris Johnson en el Reino Unido, por Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, Josep Borrel en Bruselas y haber estado en el Foro Económico de Davos, el más importante del planeta, Guaidó necesita tener un impactante regreso.

¿Cómo lo hará? ¿Por Maiquetía? ¿Vendrá solo? ¿Vendrá acompañado de personalidades que puedan provocar una crisis porque tienen medidas cautelares que no han cumplido?

Esas son cartas de una posible jugada.

En este escenario estaría retando al Ejecutivo de Nicolás Maduro y las medidas solicitadas por el Ministerio Público . Y en el caso de que venga acompañado podría darse un forcejeo mayor.

Foto: AFP

¿Con quien se retrataría Guaidó en un eventual regreso vía Maiquetía? ¿Con Diego Arria quien se ofreció a acompañarlo?

¿Será que Guaidó se presentará el martes 4 de febrero -día emblemático para el chavismo- junto a la delegación de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que anunció su visita al país a pesar de la decisión del Gobierno de Maduro de no autorizar su visita?

Una acción de esta naturaleza le complicaría la jugada a Maduro, quien hasta ahora ha jugado de la figura de Guaidó, pero tiene una franja de sus seguidores de base que le exigen que tome medidas “ejemplarizantes contra Juanito Alimaña”.

El objetivo

Según algunos analistas la gira de Guaidó se hizo necesaria para revitalizarlo a nivel internacional. El forcejeo por el control del Parlamento evidenció que el Gobierno logró minar su apoyo en la Asamblea Nacional, todo esto más allá de la discusión sobre el quorum.

Guaidó necesita ser impactante en aparición en el país ya que el Gobierno ha demostrado su fuerza con los obstáculos puestos para el ingreso de los diputados que los respaldan al Palacio Legislativo, la casa por naturaleza del Parlamento Nacional. Los ha cercado y los mantiene alejados de un espacio que antes dominaban. Eso ya no es así. Es evidente.

El líder opositor necesita, urgentemente, una demostración de fuerza y apoyo que equilibre internamente el juego con el Gobierno.

Necesita mostrar músculo para mantener el liderazgo en entre los que están en la acera que enfrenta a Maduro. Le es urgente detener la caída en las encuestas, ya que el trabajo en la cara internacional fue hecho con la gira.

El problema lo tiene adentro.

Llegar de manera “oficial” es retar al grande.

Si llega por Maiquetía y “no pasa nada”, es decir, que ingresa sin mayores contratiempos y no hay un masivo recibimiento, que seguramente será desestimulado por las herramientas con las que cuenta el chavismo, la tarea estará incompleta.

Si el Gobierno no caza la pelea, haría control de daños del impacto de la gira en el exterior, dónde ya no es mucho más lo que puede perder. Maduro se concentra en minimizar la figura a lo interno indicando que no le importa y que Guaidó no tiene ascendencia sobre la gente, por más que lo reconocezca más 50 países como Presidente Interino.

¿Cual es la otra opción?

La llegada clandestina, similar a su salida.

Si lo hace de este modo argumentará que nuevamente “burló al régimen” y podrá desarrollar en su discurso la épica de David contra Goliat.

Por su parte, el Gobierno esgrimirá el discurso de la ayuda del grupo paramilitar colombiano “Los rastrojos” que le ha dado rédito en su base dura.

La llegada clandestina buscaría el impacto que necesita, sin tener como riesgo que el Gobierno “lo mire en menos” y lo deje pasar como cualquiera.

Después de la llegada de Guaidó y su forma, comienza el nuevo capítulo de esta historia conocida como crisis política en Venezuela.

El juego sigue.