Se hizo costumbre ver en los meses previos a los eventos electorales la proliferación de bonos para los trabajadores del sector público y los beneficiarios de los programas asistenciales del Gobierno. Sin embargo el comportamiento de las variables económicas en el tercer trimestre del año sacan del molde a esa conducta que se esperaba

Estas son las primeras elecciones sin depreciación de la moneda en mucho tiempo y el Gobierno no ha necesitado acudir a bonos especiales para estimular el voto a su favor. Por otro lado el gasto en dólares de las campañas ha ayudado a mantener estable el tipo de cambio y se ha combinado con una estrategia agresiva del Banco central de Venezuela en el mercado cambiario.

En estos tiempos donde los políticos se pelean el derecho de llamarse oposición y vemos un gobierno que pierde aliados a la vez que esquiva el cuestionamiento internacional, la economía muestra comportamientos inesperados

Hace un tiempo…

Históricamente los procesos electorales en el país impulsaron un gasto extra que generaba una salida adicional de dinero a la calle. Esto implicaba una mayor circulación de bolívares en la economía sin una contraparte por el lado del aumento en la oferta de bienes y servicios y, por lo tanto, se causaba una presión adicional en la inflación, mal que sufrimos los venezolanos desde hace más tiempo del que muchos puedan recortar.

Adicionalmente se veía una presión sobre la cotización del dólar, porque estas inyecciones de bolívares salían a perseguir los dólares que estaban flotando en el mercado impulsando el precio de la divisa.

Ya era costumbre ver en los meses previos a los eventos electorales la proliferación de bonos para los trabajadores del sector público y los beneficiarios de los programas asistenciales del Gobierno.

Sin embargo el comportamiento de las variables económicas en el tercer trimestre del año sacan del molde a esa conducta que se esperaba.

No se registraron las ristras de anuncios de nuevos bonos con nombres alegóricos al fin de año o a un suceso patriótico o cualquier otro giro rocambolesco de algún creativo del equipo de propaganda el Gobierno.

En definitiva los bonos no se materializaron y no tiraron dinero a la calle y por el otro lado el BCV “juega duro” en el mercado cambiario.

Como ya dijimos, esto ha hecho que el tipo de cambio en lo que va del segundo semestre del año, tiempo de la precampaña electoral, ha desacelerado su ritmo de crecimiento.

Comparemos

Entre enero y marzo el dólar se apreció 106%. Su cotización pasó del equivalente a 1,02 bolívares por dólar –según la última reconversión monetaria- a 2,11 bolívares por dólar.

En ese tiempo la liquidez monetaria casi se duplica y creció 90%

En el segundo trimestre del año la depreciación del bolívar fue de 65%, cuando comenzó la intervención del BCV en el mercado cambiario.

En los primeros 120 días del segundo semestre del año el dólar solo subió un tercio de lo que aumentara en el primer trimestre, es decir 37%.

En estos cuatro meses meses el Banco Central ha elevado su presencia en el mercado de divisas y pasó de un promedio mensual de 80 millones de dólares entre enero y junio a un promedio de 150 millones de dólares entre julio y octubre, según las cifras que manejan los analistas del sector

Esto ha redundado en un movimiento menos violento del tipo de cambio.

En esta última semana se habla de una nueva inyección de 100 millones de dólares en el mercado de divisas para contener “presiones no deseadas” de cara al evento electoral.

Por otra parte entre julio y octubre la inyección de liquidez a la economía fue un tercio de lo que se registró en el primer trimestre.

Al parecer el Gobierno se siente cómodo frente al proceso electoral y no ha tenido que recurrir a los bonos especiales para “acercarse” a la población y lograr conexión con sus electores para estimular el voto a su favor.

La división, atomización y fragmentación opositora le ha hecho el trabajo a los candidatos del oficialismo.

Por otra parte la dolarización transaccional que alcanza según las cifras Ecoanalítica más del 65% de las operaciones ha bajado la presión sobre los precios en bolívares.

El gasto de la campaña opositora, en algunos casos onerosa, se hace fundamentalmente dólares y no le inyecta bolívares al mercado.

¿Cuáles serán secuelas que dejarán las elecciones del 21 de noviembre?

En lo político ya se están viendo. Divisiones, pases de factura, posibles pérdidas de alcaldías y gobernaciones, puentes de diálogos rotos, alianzas desgastadas.

En lo económico hay que esperar.

La inyección de dólares a causa de la campaña cesará, vendrán los bonos de fin de año y el gasto de diciembre le entera presión a los precios en bolívares y dólares.

¿Hasta donde llegaran las presiones inflacionarias? ¿Hasta dónde alcanzarán los ingresos en dólares con que han intervenido en el mercado cambiario?

Por ahora no lo sabemos porque no tenemos bolas de cristal, solo tenemos los pies planos para pisar tierra y mirar la coyuntura.

El juego sigue.