Excarcelaciones, restructuraciones de los partidos, propuestas de una primarias para los sectores de la oposición y un diálogo que no se expone a los reflectores pero que parece caminar en la sombra. Así avanza el 2022 en materia política. Mercedes Malavé y Carlos Hernández aportan su visión a este análisis

Han transcurrido seis meses y unos días del año 2022 y el escenario político parece no cambiar en la superficie, sin embargo, pareciera que no todo está sobre el escenario y hay debate en los camerinos.

Cuando se mira el panorama de los últimos seis meses destacan los acercamientos de EEUU con Miraflores y también la presión ejercida por la visita de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que sentó después de muchos años a empresarios, trabajadores y Gobierno.

Resultados: Dos Gerentes de Citgo liberados, dos dirigentes sindicales liberados y dos controladores aéreos liberados. Todos considerados presos políticos.

Por otro lado, se produjo la supresión de la lista de sancionados de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) de Carlos Malpica Flores, extesorero nacional, exvicepresidente de Finanzas de Petróleos de Venezuela y familiar de Cilia Flores, alta dirigente del partido de Gobierno y esposa del mandatario Nicolás Maduro.

Asimismo, se observa un evidente ablandamiento de la presión que se aplica a empresas que hagan negocios con PDVSA. Se dieron licencias para operaciones que pueden ayudar a que Chevron cobre sus deudas y eso abre las puertas a la operatividad en el mercado de la estatal petrolera.

Cuando se hace un balance de las preocupaciones del Gobierno en materia política parece evidente que su dolor de cabeza se centra en la presión internacional de los organismos multilaterales y la amenaza que implica el proceso abierto en la Corte Penal internacional.

La atomización opositora le facilita el trabajo interno a la hora de controlar el escenario político.

El Gobierno tiene más de 300 presos políticos, según la cuenta de la Organización No Gubernamental Foro Penal. Si los soltara de 10 en 10 en medio de la negociación tendría 30 cartas para cambiar en caso de que la puerta giratoria de los encarcelamientos se cerrara.

Por otro lado, el Gobierno, concentrándose en lol político, ha permitido una cierta apertura de la economía que genera un crecimiento y da margen a operaciones de los empresarios.

El otro lado

El lado opositor se sigue viendo atomizado. No existe, por ahora, un discurso unificador de una alternativa cierta que se dibuje como una opción de poder.

Los partidos se reestructuran. Acción Democrática hizo elecciones internas, con el cuestionamiento de un sector del partido que no las reconoce.

Primero Justicia llamó a elecciones internas y a un proceso de renovación. Henri Falcón se separó del partido que fundó, Avanzada Progresista, y creó otra plataforma electoral a la que denomina Futuro.

Por otra parte, unos piden primarias abiertas, con todo el mundo, mientras otros solo participarían en una consulta opositara que exija derecho de admisión. También están los que hablan de la inconveniencia de unas primarias para evitar más heridas en la acera opositora y trabajar en lograr un consenso para enfrentar al Maduro, el PSUV y sus aliados en 2024.

Frente a este escenario nacen por lo menos tres preguntas:

¿El Gobierno avanza en su estrategia de flexibilizar las sanciones y bajar la presión internacional y obtener oxígeno?

¿La oposición avanza en su cohesión para hacerse una opción de poder en el mediano plazo o va en sentido contrario?

¿En dónde está parado el país político a mitad del año 2022?

Sin éxito
En función de contestar estas preguntas llamamos a Mercedes Malavé, analista política y miembro del partido Unión y Progreso para conversar al respecto.

“El Gobierno intenta avanzar en su proyecto de flexibilización de sanciones sin éxito, y la oposición trata de avanzar en su cohesión sin éxito también”, sentencia Malavé.

Al explicar “la falta de éxito” señala que se debe “a que ninguno de los dos está dispuesto a abandonar viejos esquemas de polarización y aceptar una realidad que implica la unión de todos los venezolanos”.

“No me consta, pero se dice que el Gobierno alimenta la polarización y que cada vez que el fenómeno Guaidó y “la salida ya” se empieza a apagar, sale buscar darle oxígeno permitiéndole girar por el país con su discurso. Lo mismo hace con María Corina”.

Cuando retrata el escenario opositor, Malavé señala que hay que reconocer que existen grupos que también buscan la cohesión con otros, “pero siempre cada uno a su manera. ‘Tenemos que unirnos alrededor de mi proyecto de mi junta electoral o alrededor de mis primarias’”.

Alerta que “permanecen cotos los dos polos que claman por sus fueros perdidos que claman por ser hegemónicos”.

“El Gobierno está claro en que es una minoría, pero no están dispuestos a ceder en un plano de reinstitucionalización democrática. Al contrario, están viendo cómo se atornillan más. Intentan un plan de liberalización económica, que pueda capitalizar políticamente, pero que sinceramente creo que no lo está logrando”, sostiene la dirigente.

Malavé hace una pausa solo para hacer énfasis en que “en Venezuela lo que se está implantando es una inequidad social grotesca, en donde si quieres tener servicios básicos tienes que ser millonario. Si no tienes dinero tienes que vivir en un país sin servicios básicos, sin seguridad social, sin pensión sin jubilación”.
-En este escenario que dibuja pareciera que no hay posibilidades de un cambio político.

-Coincido en eso. En este escenario solo se puede dar la continuidad del estatus quo. Desde Unión y Progreso hemos insistido en que para que el cambio se dé, tiene que producirse un gran consenso, pero no entre los partidos ni entre los jefes políticos de los partidos, sino entre los venezolanos. Un consenso que pasa con considerar el peso que tienen unas organizaciones de la sociedad civil como los sectores gremiales, la Iglesia, los empresarios.

-¿Y las primarias?

-Hay que llamar al país a una gran reflexión y decir cuáles son los candidatos que le podemos presentar a los venezolanos. Ellos deben tener un discurso de inclusión nacional, que vayan más allá de las cuotas de los partidos, que tengan un proyecto de nación, que sepan de Estado, de gobernabilidad.

Mercedes Malavé no se cierra a ninguna posibilidad. Puede ser “un empresario, un académico, un político que no haya estado en las diatribas de los últimos años, que no haya promovido invasiones ni golpes de Estado, pero mientras esto siga así y cada jefecito político se plantee unas primarias para ver quién es el candidato para que algunos acepten y otros no, tenemos garantizado el continuismo.

Story se dio cuenta

En la visión de Carlos Raúl Hernández, las cosas aparecen un tanto distintas.

“Pareciera que el rumbo es hacia el mejoramiento de las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela, incluso se habla de establecer relaciones consulares. Ese es el ambiente que hay hasta ahora, pero hasta que no se concreten no se puede sacar conclusiones”, señala el sociólogo.

Cuando evalúa lo más significativo de los primeros seis meses del año asegura que hay una rectificación de la estrategia de los Estados Unidos hacia el país.

“El embajador Story y los que se ocupan de política venezolana en Estados Unidos se convencieron del desastre que han sido los diversos procesos de abstención, que lo único que lograron fue entregarle todos los poderes al chavismo incluyendo la Presidencia de la República, que perfectamente han podido perder en el 2018. Además esa política le entregó las gobernaciones y alcaldías, lo que ha llevado a la destrucción de las fuerzas opositoras”, sentencia Hernández.

Para sustentar esta afirmación señala que “Story ha propuesto en el seno de los factores de la oposición de lo que se llamó el G4, la necesidad de participar en las elecciones dentro de dos años”.

“Se ve en los diversos partidos más vinculados con la política exterior americana, es decir el G4, están prácticamente todos de acuerdo de participar en un proceso de primarias que han considerado como paso previo”, señala en su análisis el profesor universitario.

Más adelante enumera problemas como que la mayoría de los candidatos posibles a esas primarias deben superar algunas adversidades: “Unos están inhabilitados, otros están amenazados de inhabilitación en el caso de que se les ocurra dar el paso en la aspiración a la candidatura”.

“Calderón Berti amenaza a todos los partidos del G4, y a todos los que participaron con el informe de Monómeros, que el nuevo presidente de Colombia le ofreció a Maduro. Ya veremos qué pasa con eso. Otros sectores de la oposición sencillamente se resisten a participar en unas primarias que consideran prefabricadas”, indica.

-¿Es posible la cohesión opositora?

-Creo que cada partido ha recibido y ha infligido heridas en el campo opositor que contribuyen a las pocas ganas que tienen de unirse. Por un lado las inhabilitaciones, las divisiones de los partidos, los intereses particulares, que es normal. En el fondo hay sectores de la oposición que prefieren seguir en la oposición que ver a algunos de sus pares en el Gobierno y prefieren que siga Maduro.

La historia de este año 2022 está por escribirse y seguramente será determinante en lo que se construya de cara al 2024, pero esa película no tiene el guion terminado.

Hoy no tenemos bolas del cristal para el futuro, solo tenemos los pies planos para pisar tierra y mirar la coyuntura política del país.

El juego sigue.