A 200 años de la Batalla de Carabobo cada día se suman más lecturas sobre su trascendencia y significación sobre la vida de los venezolanos y del continente. No se puede dejar de lado el heroísmo de los soldados, el arrojo de José Antonio Páez y la inteligencia de Bolívar en el campo de batalla. Sin embargo hoy se habla de que la batalla en cuestión fue solo la culminación de un proceso complejo ideológico y político de proporciones importantes en el planteamiento geoestratégico de El Libertador mirando hacia la creación de la Gran Colombia

No es solo una batalla que libera a Venezuela, la confrontación entre las tropas comandadas por Miguel de la Torre, por el bando realista y Simón Bolívar al frente del ejército patriota en Carabobo, debe mirarse como parte de los eventos que abren y cierran capítulos en la historia continental.

La historia oficial nos dice que se liberó a Venezuela, pero vista con rigor histórico la batalla significa el fin de un proceso que retira el dominio español de la mayor parte del territorio de la Capitanía General de Venezuela, escribe el epitafio del Virreinato de la Nueva Granada y redacta la partida de nacimiento de la nación poderosa que soñaba Bolívar: Colombia, la Gran Colombia.

Esta victoria del Ejército Patriota no puede verse solo como un acto heroico, un evento improvisado y súbito que cambio el destino prodigiosamente para que Bolívar lograra nuevamente pasar a Caracas, adonde no llegaba desde 1814.

Representa el momento cumbre del ejército libertador en lo que corresponde a lo estratégico, lo táctico, el organizativo y lo logístico con un ejército que hizo movimientos y “diversiones” que crearon las condiciones para un ejército poderoso de un poco más de 7.000 hombres lograra en buena lid vencer a un rival que contaba con un poco de 4.000 soldados.

¿Batalla? No. Campaña

Reducir los logros de la independencia de la mayoría de los territorios de la Capitanía General de Venezuela, al encuentro entre La Torre y Bolívar en Carabobo parece un análisis limitado a la mirada del historiador Germán Carrera Damas, quien sostiene que más que de la batalla debe hablarse y reivindicar “la Campaña e Carabobo”.

En un seminario organizado por la Academia Nacional de la Historia, la Unioversidad Central de Venezuela y su doctorado y maestría en historia y la Academia de la Historia de Carabobo, Carrera Damas reflexiona y señala: “Yo comienzo por preguntarme si es correcto darle esta especie de lugar destacado a la Batalla de Carabobo. En lo personal, yo más bien hablo de la Campaña de Carabobo, porque en realidad la batalla fue la culminación de un buen trecho de la historia de Venezuela donde Simón  bolívar y los que combatieron con él tuvieron que revisar sus propios criterios, replantearse la situación de la guerra y llegar a un punto en el cual fueron capaces de concebir los instrumentos requeridos para alcanzar sus objetivos”.

Carrera Damas analiza el cuadro con una visión más amplia y se remite al Manifiesto de Carúpano “en el cual Bolívar quiso poner en orden su propio pensamiento, marcando las consecuencias de la abrumadora derrota que había sufrido en su retirada a Oriente”.

“Recuerdo que empleó el término ‘pueblos estúpidos que ignoran su propio bien’. Él no era capaz de comprender su propio viaje. Había traído el bien con un ejército no venezolano, invasor para algunos, libertador para otros pero que representaban un esfuerzo máximo de cooperación internacional. Sin duda cuando Bolívar llega a esa conclusión, tuvo que haber vivido, pienso, una verdadera crisis en su concepción de la guerra”, comenta Carrera Damas.

Más adelante se pregunta formalmente: “¿Es la batalla a la que debe ocupar la que debe ocupar la atención para nosotros? O…¿es aquello que fue marcado como la experiencia de revisión de criterios de la conducta hasta llegar a la posibilidad de vivir aquel desenlace heroico brillante?”.

“Esa exaltación de la batalla no revela el fondo del esfuerzo heroico que hubo que hacer a lo largo de los años que yo que llevo a Bolívar a revisar su visión del Manifiesto de 1812 y en el Discurso de Angostura hablar con respeto de una Constitución que era imposible aplicar y exoneró a los patriotas que la habían elaborado de la culpa de ser unos perfectos ilusos, que ignoraban la realidad de la situación y el aprendizaje de la lucha en las nuevas condiciones planteadas”, reflexiona Carrera Damas.

Y más adelante puntualiza: “hay un esfuerzo heroico de Simón Bolívar de vencerse a sí mismo y de llegar a plantear las cosas en términos que no era fácil que fuesen comprendidos por sus propios compañeros que no ha sido debidamente exaltado y estudiado”.

Bajo estas reflexiones Carrera Damas señala que la Batalla de Carabobo “es la culminación del largo esfuerzo político y ideológico y social capaz de producir un ejército que podía enfrentarse al verdadero y único ejército metropolitano de veteranos que llega en el año 15 con Morillo, con aquellos heroicos llaneros, aquellos campesinos enrolados, diría yo, por la fuerza de la persuasión, con el temor de si podrían realmente actuar como verdaderos combatientes eficaces”.

Destaca a los soldados europeos que se sumaron a la independencia de en Amércia y reivindicaron el concepto de solado de fortuna haciendo de “los heroicos llaneros” en unos eficientes soldados de infantería “para enfrentar a las tropas de Morillo, veteranas de las guerras napoleónicas”.

“Todo eso es la Campaña de Carabobo para mí y es la que realmente debe ser exaltada sin pretender la respuesta”.

Las diversiones que son finta

Antes de la batalla se produjeron varios sucesos que fueron decisivos para el 24 de junio.

El concepto de “diversión” como estrategia militar forma parte de las herramientas del ejército patriota para construir el escenario de triunfo y de disminuir la capacidad de reacción de la fuerzas realistas, que ya estaban disminuidas porque dejaron de recibir refuerzos desde la península desde levantamiento de Riego en 1820.

Ismael Rodríguez, doctor en Ciencias Políticas de la UCV, egresado de la Academia Militar y magíster en Historia de la UCAB habla de este concepto militar y señala en su ponencia llamada “Las diversiones estratégicas de 1821”, que definen el resultado de la Batalla de Carabobo.

Según Clausewitz, estas se definen como “ataques sobre el territorio enemigo que atraen sus fuerzas lejos del punto principal la diversión, es verdaderamente una operación especial cuando no se busca la posesión definitiva del objetivo atacado”.

Ismael Rodríguez señala que, el ejército patriota desplegó una serie de acciones desde el occidente del país.

Habla de la importancia de estas acciones previas la batalla del 24 de junio de 1821.

“En nuestros manuales de tácticas al día de hoy se conoce este tipo de operaciones con propósito especial se le conoce como finta”, refiere Rodríguez. con todo su conocer.

En su exposición hecha en el seminario “Carabobo a 200 años de una batalla decisiva”, señala acciones militares por los generales Bermúdez y Arismendi desde el oriente y por Cruz Carrillo Urdaneta desde occidente.

Esto minó las fuerzas de Miguel De la Torre en Carabobo y dio las posibilidades al Ejército Patriota de vencer en Carabobo.

Bolívar visualiza su triunfo y lo escribe una carta de la época fechada en Barinas al señor Guillermo White que refiere Rodríguez en su ponencia.

Así pues, de la correlación de fuerzas en el campo el día de la batalla fue la siguiente según los registro revisados por Rodríguez.




Esto, según el experto en historia militar, es determinante en la definición de la batalla.

Estas consideraciones ponen en relieve que la visión y la táctica militar tuvo una importancia mayúscula más allá de los hechos del 24 de junio.

Carabobo marca parte de la historia del continente y es crucial en la definición del destino de lo que hoy es Venezuela y Colombia.

Allí se marca la irreversibilidad de la victoria de la insurrección americana contra la corona española y comienza en el terreno la materialización una parte del sueño inconcluso de Bolívar de construir la Gran Colombia.