Diosdado Cabello anunció que el Partido Socialista Unido de Venezuela le dará “una paliza” a la oposición en las elecciones regionales y municipales pautadas para el 21 de noviembre

“Si las diversas tendencias de derecha logran construir una alianza electoral para el 21-N, son el PSUV y su llamada ‘revolución bolivariana’ los que podrían recibir una paliza”, afirmó el analista político Carlos Aquino.

Asimismo expresó que “el partido de Gobierno pareciera estar embriagado de autosuficiencia y del complejo de infalibilidad, lo cual le lleva a calibrar de manera errónea sus propias fuerzas y a obviar episodios y procesos de los últimos 15 años”.

El pasado 27 de agosto, Diosdado Cabello, primer vicepresidente del PSUV, al presentar el listado definitivo de las candidaturas oficialistas a gobernaciones y alcaldías, le envió un mensaje a la oposición: “hay tiempo para que se preparen, y prepárense, porque el 21 de noviembre les vamos a dar una paliza”.

Al día siguiente, el presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE), Pedro Calzadilla, informó que se extendía el lapso de postulaciones otros tres días, hasta el 1 de septiembre, “en atención a las solicitudes presentadas por un conjunto de Organizaciones con Fines Políticos”.

Explicó Aquino que “después del craso error abstencionista de la oposición, en las parlamentarias de 2005, y hasta que fue retomada dicha política entre finales de 2017 y principios de 2018 por casi todos sus componentes, el bloque de la oposición de derecha fue el único cuyo caudal de votos que creció consecutivamente en cada uno de los siete eventos electorales nacionales llevados a cabo de 2006 a 2015, con 10,53% como promedio de aumento en su apoyo de unos comicios a los siguientes”.

“Mientras que, en esas mismas siete elecciones, el bloque pro-gobierno bajó y subió intercaladamente la votación de respaldo, con tendencia decreciente hasta quedar por debajo de la oposición en 2015”, complementó el también exmiembro del Buró Político del Partido Comunista de Venezuela.

Unas lecciones que algunos olvidan

Aquino enfatizó que “los errores y deficiencias de los gobiernos de Chávez y de Maduro, a lo largo de los últimos tres lustros, sumado a las limitaciones intrínsecas de sus concepciones reformistas, a la vocación autoritaria de ambos y a la ausencia de una organización autónoma que hiciese denuncias y llamados de alerta oportunos dentro de ‘las fuerzas del proceso’, han sido el lamentable caldo de cultivo para el descrédito de propuestas revolucionarias y para el fortalecimiento de las opciones de derecha”.

“Si se revisa la sumatoria nacional de las votaciones en las elecciones de gobernadores de 2008, 2012 y 2017, se verá que, de una a otra, el PSUV primero cayó 7,28% y luego se recuperó en 18,77%; sin embargo, en la oposición la caída sólo fue de 0,79% y, además, para la siguiente creció en 30,09%, llegando a obtener más votos que el partido de gobierno”, puntualizó Aquino.

El analista también refirió que “en los comicios para la Asamblea Nacional, cuando la oposición participó unitaria y masivamente, tanto en 2010 como en 2015, superó la votación del PSUV, no logrando la mayoría del parlamento en la primera gracias al aporte del bloque pro-gobierno; pero de una a otra elección el partido de Chávez apenas creció 1,72%, mientras que la oposición lo hizo en 44,84%, incluso ganándole en ambas ocasiones en el Distrito Capital”.

Finalmente, Aquino señaló que “al PSUV le puede salir ‘el tiro por la culata’ si los diversos sectores de la oposición de derecha finalmente deciden participar en las elecciones y lo hacen unificados, porque no le serviría ni siquiera la exigua votación de anteriores aliados, atrincherados hoy como ‘oposición de chavistas antimaduristas’, y que lo salvó alguna vez”.