A poco más de un mes de las elecciones parlamentarias, el Movimiento Al Socialismo aprovechó la celebración de sus cinco décadas para lanzar un nuevo llamado a la oposición: elecciones regionales con candidaturas únicas por estado. Su mensaje tiene, entre otros, dos destinatarios: Henrique Capriles y Juan Guaidó

A las 11 de la mañana lo que se escuchaba en la sede del Movimiento Al Socialismo (MAS), en Las Palmas (Caracas), era música chillout y no el himno masista que compuso el griego Mikis Theodorakis. El internet, del tamaño de la crisis, auguraba ratos borrascosos para los medios de comunicación que este martes 19 de enero se preparaban para cubrir los 50 años del MAS.

La fiesta, convertida en un acto político para lanzar la propuesta masista para las elecciones regionales, se hizo en la calle y no en la habitual sala de prensa; casi un año en pandemia y la cuarentena radical obligaron a usar el accesorio de moda: el tapabocas. Como en todas las presentaciones de este partido estuvo presente el líder antiapartheid africano Nelson Mandela: Dos pancartas con sendas frases de quien rompió la lógica de la exclusión al responder, no con más odio, sino con unidad. “El perdón libera el alma, elimina el miedo; por eso es una herramienta tan poderosa”, es una de las afirmaciones. La otra: “Si quieres hacer las paces con tu enemigo tienes que trabajar con él; entonces se vuelve tu compañero”.

Del perdón habló Felipe Mujica, secretario general del MAS. Mujica espera que los dirigentes opositores que marcaron la fracasada ruta hasta el presente le ofrezcan una disculpa al país, que hagan un mea culpa. Lo dijo en la mesa sentado con la directiva del partido, directiva que –según dijo- será reemplazada por otra cuando se celebre la convención nacional.

En el aniversario masista participaron los líderes de otros partidos, como Juan Barreto, Claudio Fermín, Rafael Marín, Enrique Ochoa Antich, Joel Orta, Luis Fuenmayor Toro, José Antonio España, Negal Morales. Todos escucharon las primeras palabras del presidente del MAS, Segundo Meléndez, quien admitió que la lucha no ha sido fácil ante la imposición “de un régimen autoritario” que ha pretendido monopolizar toda la vida. Después, antes de cederle la voz a Mujica, anunció que harían propuestas para buscar salidas a la crisis.

En su recuento sobre cinco décadas de historia Mujica expresó que “ha pasado de todo” y no dudó en afirmar que el principal error político cometido por el partido fue apoyar a Hugo Chávez en 1998 “por lo que después significó para el país”, y recordó que dos años después estaban fuera del gobierno. Sostuvo que “lamentablemente llegó el futuro” y todo lo que los masistas alertaron se ha cumplido “de a la A a la Z” en estos 20 años.

El país “tiene el peor gobierno que ha tenido Venezuela”, que ha llevado a la nación “a situaciones verdaderamente terribles”, como la pérdida del salario y del trabajo. La gente prefiere quedarse en su casa en vez de trabajar; “no tenemos gasolina, no tenemos agua, no tenemos luz”. Y no le estás echando gasolina al carro “sino un veneno”.

En este escenario, Mujica lanzó su llamado a la oposición: candidaturas unitarias por estado para las elecciones regionales, y si es posible, “una tarjeta única en cada estado o una tarjeta única nacional”. Manifestó al gobierno que espera que el anuncio de la comisión de diálogo no se convierta en otro anuncio ni en un chiste más del oficialismo. Ojalá la administración de Maduro asuma que esta AN “es una oportunidad para el diálogo, para encontrarnos, para construir soluciones”.

Sin embargo, no evadió la otra realidad: la desconexión entre los ciudadanos y los políticos. Mujica subrayó que hay una ruptura entre la gente y la política, y ese es un tema que debe ser debatido. La salida a la encrucijada venezolana, renovó,  debe ser política, pacífica, constitucional y democrática. No deja de hablar sobre cómo Estados Unidos logró organizarse para sacar a Donald Trump con el voto, y de aseverar que esto es posible en Venezuela.