Las denuncias de torturas que envuelven la muerte de Rafael Acosta Arévalo le meten ruido a las conversaciones que estaban adelantándose “en la sombra”

El caso Acosta Arévalo interrumpió los pasos que se estaban dando para un acercamiento entre el oficialismo y la oposición en el marco de la iniciativa adelantada por el gobierno noruego.

Esta semana se había programado un encuentro de los negociadores en Europa o en el Caribe, para seguir las conversaciones con muy bajo perfil. Esta reserva obedece a la exigencia que hizo el Gobierno de Noruega dentro de su rol de promotor de estos acercamientos.

Trascendió que la representación de la oposición comunicó su decisión de posponer el encuentro.

La muerte de Rafael Acosta Arévalo está teñida de la sombra de la tortura, precisamente una de las advertencias que dejó Michelle Bachelet en su mensaje emitido al final de la visita que hizo a Venezuela hace apenas unos días.

La muestra

El hecho generó el repudio general y las reacciones no se hicieron esperar. Para muestra tres botones de un larga lista de cuestionamientos

La propia Michelle Bachelet señaló en una comunicación oficial “estoy conmocionada por la presunta tortura del capitán Acosta Arévalo, y porque el trato al que fue sometido mientras estaba en custodia puede haber sido la causa de su muerte. Recuerdo a las autoridades venezolanas que son responsables de la vida, y de la integridad física y psicológica de todas las personas privadas de libertad. Urjo a las autoridades a llevar a cabo una profunda investigación, -que incluya una autopsia que siga los estándares internacionales- que sea independiente y transparente. Esto es esencial para arrojar luz no solo sobre lo que ocurrió con él, sino también para facilitar que se lleve ante a la justicia a los responsables de su muerte”.

Desde la Unión Europea Federica Mogherini señaló que “la muerte del capitán del ejército Rafael Acosta Arévalo mientras estaba en custodia de las Fuerzas de Seguridad venezolanas es otra cruda ilustración de la naturaleza arbitraria del sistema judicial en el país y de la falta de garantías y derechos para quienes están detenidos“.

Como era de esperarse los Estados Unidos atacó al Gobierno de Maduro y esta vez la vocera fue la secretaria adjunta de Estado de EEUU para Latinoamérica, Kimberly Breier, quien señaló que su país “condena la muerte de Rafael Acosta Arévalo; falleció en custodia de matones de Maduro y sus asesores cubanos. Maduro continúa matando, robando y mintiendo para aferrarse al poder. Apoyamos al pueblo de Venezuela en su lucha por restaurar democracia”.

Desde la otra acera

El Ejecutivo por dos vías confirmó la muerte de Acosta Arévalo: Ministerio de la Defensa y Ministerio de Comunicación e Información.

En ambos comunicados destacaron el interés de Nicolás Maduro en el esclarecimiento del caso.

El Ministerio Público ordenó una investigación sobre el caso y ya están imputados dos funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim).

Por su parte Diosdado Cabello, presidente de la Asamblea Nacional Constituyente y vocero del partido de gobierno, aplaudió la actitud de presidente Maduro y saludó el interés de Michelle Bachelet a quien le pidió que también se ocupara de la violencia que genera la oposición.

Ruido

Toda esta situación crea un ruido político muy importante que frustra uno de los encuentros pautado para esta semana. Esto aleja la posibilidad de avanzar en una solución política a la crisis venezolana, articulada por los actores internos.

La muerte del Capitán de Corbeta “ensucia el espacio” del diálogo, sin embargo, hay quienes sostienen que este era un momento importante para presionar al Gobierno en la mesa de negociación, debido a la debilidad que tendría al verse en la necesidad de enfrentar, delante de los mediadores internacionales, una evidente situación de violación de Derechos Humanos.