Las necesidades de mayor prioridad que tienen las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas son: “ingresos/empleo (28%), apoyo jurídico (19%), asistencia en trámites documentales (16%) y ayuda médica (16%)”, indicó el representante de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015 ante la ONU, Miguel Pizarro, al citar el nuevo estudio publicado por la OIM

La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reveló que hasta 5 de noviembre de 2020 eran 5.448.440 las refugiadas y migrantes venezolanas que viven en 11 países de acogida en Latinoamérica y El Caribe, señaló el representante de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015 ante la Organización de Naciones Unidas (ONU), Miguel Pizarro.

La OIM publicó un estudio acerca de las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas, donde asegura que las cuatro principales dificultades durante el viaje reportadas por las entrevistadas fueron las siguientes: falta de recursos (67%), carencia de comida/ agua (35%), falta de medios de transporte (33%) y falta de información (33%).

Asimismo, demuestra que la edad de las encuestadas va desde los 18 a 54 años; por eso aseguran que la mayoría está en edad productiva y reproductiva, motivo por el cual, “es fundamental su acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, su involucramiento en proyectos educativos y técnicos, y el acceso al trabajo digno”.

También demuestra que las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas son víctimas de discriminación y relata que a varias mujeres embarazadas comentaron que “prestadores de la salud las maltratan con frases como ‘vienen a aprovecharse de nuestros recursos y después se devuelven”.

Pizarro indicó que 41% de las mujeres migrantes y refugiadas venezolanas no tienen acceso a servicios de salud a pesar de tener necesidades urgentes como anticoncepción, salud prenatal y materna, atención por violencia de género, desnutrición, deshidratación, enfermedades sexuales, entre otros.

“La OIM habla sobre las afecciones a nivel de salud mental a las que están sometidas las mujeres; estas se deben a factores como la inseguridad, labores de sostenimiento emocional, exposición al acoso sexual, xenofobia, explotación laboral que viven diariamente, entre otras”, puntualizó el representante ante la ONU.