En la residencia Costa Azul de Caraballeda todavía hay una deuda pendiente: encontrar los restos de Ana María Herrera, presumiblemente en el sótano de este edificio colapsado / Texto y fotos: Vanessa Davies y José Gregorio Yépez
Ana María Herrera se encontraba de visita, el 24 de junio, en residencia Costa Azul, en Caraballeda. A las 6:04 pm el edificio colapsó, y Ana María y dos familiares fallecieron en un abrazo de concreto y cabillas.
Tres meses después, Víctor Morales, sobrino de Ana María, sigue buscando el cuerpo de su tía. No quiere dejarla allí, ni quiere que los equipos de demolición la muevan de cualquier manera. Este sábado 26 de septiembre, Víctor continuó su súplica: una máquina que ayude a mover una parte de la estructura para que los topos puedan continuar rastreando a Ana María. Ella estaba en la planta baja, según sus estimaciones, y posiblemente cayó al sótano. «En esta zona hay mucho peligro» porque todo se está moviendo. «Necesitamos máquinas para quitar peso y escombros, y nosotros poder ingresar a unas zonas en particular».
Del edificio, relató, sacaron 13 cuerpos. Pero la parte donde presumiblemente se encontraría su tía está desvaneciéndose, y hasta los bomberos les advirtieron que era riesgoso continuar allí. Se puede venir abajo en cualquier momento.


Tras los sismos, en la familia pasaron unos primeros días de angustia, sin hallar señales de vida. «Dejamos de trabajar hace dos o tres semanas, porque la estructura estaba cediendo».
Víctor rememoró a su tía como «una mujer de buen corazón» que ayudaba a todo el mundo y que fue, para ellos, una segunda madre. «Somos incapaces de dejarla aquí», remarcó. Los días son de diligencias y gestiones para ver si un organismo del Estado colabora con ellos. Todas las noches «pienso que no quiero dejarla aquí», reiteró. Han solicitado ayuda de militares y de personal del Ministerio de Obras Públicas, pero no se ha concretado nada.
A pesar de lo mucho que ha luchado, de las madrugadas partiendo concreto y sacando escombros con palas, tampoco ha logrado encontrar a su sobrino Jhoniel en las Opppe de playa Los Cocos.
Víctor ya tiene el compromiso de los topos para regresar al Costa Azul. Solo falta la máquina para cerrar este capítulo doloroso. «Queremos encontrar el cuerpo de mi tía y darle su cristiana sepultura». La mamá de Ana María no pierde la esperanza de hallar a su hija. «Mi abuela no puede dormir pensando donde estará. Ella sabe que está en los escombros, sabe que murió, pero no es lo mismo saber que murió que dejarla aquí».





