“Vivíamos un empate catastrófico, resuelto a favor de un gendarme extranjero, y nos llegó esta tragedia que puso al descubierto las debilidades de un Estado desgastado por la ineficiencia, la corrupción, y que ahora está tutelado. Ha sido la gente organizándose de forma espontánea la respuesta ante el impacto de los terremotos”.
Así ve Juan Barreto la coyuntura que se presenta tras los sismos que estremecieron a Venezuela el 24 de junio y que han costado más de 3.600 vidas y “seguimos contando”.
“Allí donde está el dolor y la necesidad nadie está viendo si se está en el PSUV o no se está en el PSUV, si este militar o este es tal cosa. El que más experiencia tiene, el más conocido y respetado en la cuadra es el que dirige, ‘métete por aquí, haz esto por allá’. Ha sido la autoorganización espontánea y eficiente del pueblo la que nos ha salvado”, sentencia en su análisis el periodista y sociólogo.
Crisis + crisis
Indica que a la crisis política que se llevaba por delante las condiciones de vida de los venezolanos, ahora se suma esta tragedia que “desnuda la desatención del Estado a la población, pero además destruye y sepulta algunos relatos oficiales”.
“¿Dónde quedó la alianza cívico-militar-policial en el momento del desastre? ¿Dónde estaban los jefes de calle? ¿Dónde estaban los jueces de paz? ¿Dónde estaban todas esas capas y capas de estructuras burocráticas que se solapaban y se sobreponían una sobre otra?”, se pregunta el analista político.
Acto seguido señala que solo se trataba de “capas de discurso y de estructuras que eran como un hojaldre. Demasiado burocráticas y duras como para resistir cualquier impacto de la realidad. Entonces se vinieron abajo. Se vinieron abajo porque existían solo como formas de contención y exhibición del poder más que como estructuras reales de funcionamiento orgánico y social”.
La respuesta de la gente
Barreto reconoce que la magnitud de lo que ha sucedido en Venezuela “es inconmesurable”, y agrega que “el Estado en las primeras 72 horas estuvo parcialmente abrumado por el horror de la catástrofe, estaba sobregirado. Muy superado. No sé si podía ser de otra manera, esto no es exactamente una crítica, pero así fue”.
“No sé si otros estados podrían haber dado una mejor respuesta frente al tamaño, la naturaleza y la magnitud de la catástrofe, pero en lo concreto el Estado venezolano tardó en reaccionar”, afirma el analista político.
En este momento destaca lo que llama la “nobleza de la gente” y señala que el vacío que dejó el Estado “lo llenó rápidamente la gente”.
“No podemos llamar esto una reacción de la sociedad civil, porque no son estructuras organizadas, sino la gente desde el ímpetu, desde el deseo de vivir, desde la necesidad de rescatar a su muerto, a su herido, a sus familiares. La gente inmediatamente optó por la autoorganización y la ayuda mutua y la solidaridad y el amor”, sentencia conmovido quien también profesor universitario.
Reconoce y aplaude que “en este momento en las calles se ven funcionarios de uniforme, los bomberos siempre activos, siempre leales, siempre humildes, siempre dignos, la gente de Protección Civil, pero ha surgido, curiosamente, una forma espontánea de organización absolutamente horizontal, para cubrir la debilidad de Estado ineficiente”.
“Insisto, la gente desde sus necesidades, desde el pundonor del pueblo y desde la apuesta por el bien común, resiste. Se resiste a rendirse ante una tragedia que todavía no puede, no podemos entender, pero se le sigue haciendo frente”, dijo finalmente Barreto.





