Las etiquetas verdes no son solo una calcomanía pegada en una pared o una reja. Por el contrario, se han convertido en un pasaporte a la tranquilidad. El arquitecto José Gregorio Chacón, tesorero de la junta directiva del Colegio de Ingenieros de Venezuela, explica que al menos 200 mil familias han recuperado la tranquilidad gracias a las inspecciones de ingenieros y arquitectos, la mayoría de las cuales se han traducido en el visto bueno para volver al hogar.
«Esta situación fue muy dura, pero inmediatamente desde el Colegio de Ingenieros de Venezuela activamos la inspección, gracias a la alianza con la Asociación Latinoamericana para el Control de la Calidad y Patología de Edificaciones y porque inmediatamente respondimos al llamado que nos hizo la comisión presidencial que preside el ministro Garcés para que formáramos brigadistas para atender las inspecciones. En primera instancia, se trataba de evaluar si las edificaciones son habitables, o no», señala Chacón.
Como lo recuerda, cerca de 17 mil personas «quedaron deambulando en La Guaira» y en Caracas, «desesperadas por el temor». Ante eso, «hicimos un llamado a nuestros colegas para que vinieran al colegio a adquirir rápidamente el conocimiento y, ¡sorpresa! Se nos pedían cerca de 250 brigadistas y formamos 1.800 brigadistas. Fue un gesto muy bonito de nuestros colegas y estudiantes para atender esta necesidad».
El arquitecto estima que, tras los terremotos, más de 240 mil personas no sabían si regresar o no a sus viviendas. «Al 75 % que recibió la etiqueta verde se le llamó para que regresara a su casa, porque podía volver a habitarla; a lo mejor veían muchas grietas, pero por mampostería. También debían volver a las edificaciones para protegerlas, porque ocurrieron situaciones muy difíciles y las viviendas fueron ocupadas por otra gente en su desespero de buscar comida, hidratación. Por eso el llamado de la comisión presidencial era ‘atiendan rápidamente esta inspección’ para poder decir ‘vuelve a casa, vuelve con tu familia, no te quedes en la calle’, y ese es uno de los datos que podemos decir; más de 200 mil personas pudieron regresar porque la etiqueta era verde», enfatiza.
Esta experiencia se ha puesto a la orden de Colombia «con nuestros brigadistas para que apoyemos en esta labor que tienen que iniciar desde ya: evaluar estas edificaciones que colapsaron, pero también las que quedaron en una situación que los habitantes no saben qué hacer: si huir, quedarse o qué», resalta Chacón, quien participó este jueves en la rueda de prensa ofrecida por la directiva del CIV. El experto invita a la Embajada de Colombia en Caracas a escuchar este llamado «para ofrecerles esta asistencia técnica».


Lo que viene
Chacón reitera que, de acuerdo con la directriz de la comisión presidencial, el trabajo ahora debe centrarse «en atender las edificaciones con etiqueta amarilla», que son cerca de 4.500. «Es fácil imaginar cuánta población está en suspenso». Al revisarlas, «debe producirse un informe por parte de un especialista, sea patólogo, estructurista o especialista en sismorresistencia, en el que se diga cuál es el daño y cuál es la reparación». Es decir, «que hay que resolverle algo de manera inmediata a la comunidad para que regrese con 100 % de seguridad».
Las estructuras con etiqueta roja necesitan un informe de patología, aclara, «que debe determinar si la edificación definitivamente se salva o si lamentablemente tiene que ir a demolición en resguardo de quienes la ocupaban y de quienes están a su alrededor».





