El nodo patrimonio, coordinado por el activista Jhonny Martínez, propone constituir un comité de emergencia que trabaje para la recuperación de las edificaciones de interés histórico afectadas por los terremotos del 24 de junio / Texto y fotos: Vanessa Davies y José Gregorio Yépez
Desde la parada de Los Silos se observa una cúpula rota: es la de la Iglesia La Ermita del Carmen, donde estuvo el cadáver del Libertador Simón Bolívar.
El templo, ubicado en la subida de Madrid, tiene una vista privilegiadas al mar, pero si la mirada se queda en su estructura, realmente se ve golpeado. Como golpeadas lucen otras áreas de la Ciudad Histórica La Guayra tras los terremotos del 24 de junio. Otro caso es el de la Catedral de San Pedro Apóstol, espacio de fe que no se salvó de esta arremetida de la Tierra.


Los equipos de Venezuela Renace están trabajando en la ermita, en la catedral y en lugares como la emblemática calle Bolívar. Jhonny Martínez, coordinador del nodo patrimonio de la Red de Sobrevivientes de La Guaira, señala que, en vez de pintar y echar cemento, se atiendan los problemas estructurales. Algunos, de vieja data y anteriores a los sismos.


«La Ciudad Histórica La Guayra en este momento está paralizada ya que varias estructuras patrimoniales fueron afectadas. El trabajo de la ruta patrimonial para atraer el turismo, a partir del doblete sísmico, no se ha podido reactivar. Todas las fachadas que la alcaldía estableció para la Ciudad Histórica se cayeron, porque no se intervinieron los inmuebles. Claro, nadie esperaba esos sismos», explica Martínez.


Según el balance de la Red, las estructuras más afectadas por los terremotos son la Catedral de La Guaira, la Ermita del Carmen, la capilla del Cardonal, viviendas y comercios. «En la Ciudad Histórica se vieron afectadas unas 30 casas entre particulares y negocios». Fuera de la Ciudad Histórica, Martínez destaca la situación de la iglesia de Tarma, que debe ser restaurada; la de la Iglesia El Carmen de la Soublette, el Club Aeropuerto, el Hotel Miramar, el Uvero de Gómez, varios locales del Paseo Macuto, La Azuleja; es decir, unas 20 estructuras.
Dificultades de vieja data
Como buena parte de las edificaciones guaireñas, las patrimoniales también sufrieron los estragos del salitre, el mantenimiento y otros factores que las hicieron vulnerables a un movimiento telúrico. Martínez indica que, desde el deslave de 1999, las estructuras quedaron sentidas. En el caso de la zona histórica, algunas fueron abandonadas.
«¿Qué nos preocupa? Que no se rescaten las estructuras. Vamos a proponer un comité entre la ciudadanía, las universidades, el nodo y la gente que sabe de patrimonio; un comité de emergencia para salvar los inmuebles patrimoniales del Estado», enfatiza. Una medida clave, resalta, es el apuntalamiento de las obras.


«Queremos que se hagan los estudios de las universidades. Hay patólogos, también, para revisar cómo están las estructuras, y de allí tomar las medidas pertinentes para lograr que se restauren. Hay un comité técnico, formado por ingenieros, arquitectos y geólogos.Todos hacemos falta en un equipo multidisciplinario para lograr salvar los inmuebles patrimoniales, que son la historia de Vargas y de los guaireños. No queremos que se borre la memoria hstórica. No todo puede ser demoler», advierte. Ni dejar caer, agrega: «No puede ser que, después de tres meses, es que se está apuntalando la ermita, cuando eso debió hacerse de inmediato».
El comité de emergencia «debe convocarlo el municipio, y nosotros estamos dispuestos a apoyarlo», subraya. También se plantean constituir una red de ciudadanos «para salvaguardar el patrimonio tangible e intangible, para dejarles algo de historia a nuestros hijos. Toda La Guaira está llena de historia: aquí estuvo Bolívar, aquí estuvo Vargas, aquí estuvgo Soublette. La Ermita fue el primer cementerio que hubo en el Estado».


Preservar la memoria es lo que se plantea la Red. Sobrevivir no es solo mantenerse en el Estado; es, también, que la historia prosiga. «Hay demasiada historia.Toda esa gente caminó por estas calles. Lo que queremos es que vengan los turistas, que se vea La Guaira como era, que pasen las calendas, que podamos caminar todas las cuadras coloniales». Cualquier recuperación, reitera, debe incluir a la ciudadanía.





