Lluvias y aludes. Más lluvias y más aludes. Y más lluvias y más aludes. La caída del viaducto. La pandemia de COVID-19. Los terremotos del 24 de junio. La terquedad de La Guaira es más fuerte que cualquier adversidad. Pero lo que sueña la Red de Sobrevivientes de Vargas es que la terquedad se alimente de buenas decisiones, y que la reconstrucción, esta vez, sea mejor.
Carlos Teixeira, miembro del comité promotor de la Red, alega que la experiencia previa no fue la mejor. Los aludes de 1999, las lluvias de 2005 y la vaguada de 2010 dejaron «las secuelas del daño material y de población, desplazamientos, muchas familias que fallecieron, damnificados», y la convicción de que el Estado no intervino de la mejor manera: «Se hizo desde el escritorio de autócrata y no desde el territorio de la gente. No se habló con la gente».
Teixeira rememora «un plan maestro presentado en el cual participaron geógrafos, arquitectos, ingenieros; un trabajo interdisciplinario interesantísimo, muy denso y además pertinente desde punto de vista técnico-científico para aplicarlo en Venezuela. Lo presentó el propio presidente Chávez en marzo del año 2000 en cadena nacional. Nos quedamos esperando que el plan se cumpliera. Se establecía el mapa de ocupación que debía darse en Vargas en lo sucesivo, acompañado de la mitigación de riesgo con presas de contención, canalización, las obras de contención para construir en las cuencas, pero muchas no se iniciaron y otras no se cumplieron».
Además, «la oferta de vivienda que estaba establecida tampoco se cumplió. Ni siquiera la del 2005 con el Plan Vargas 2005, que establecía la construcción de 12.758 viviendas y apenas se construyeron 613 viviendas. Es decir, ahora no están las viviendas, pero tampoco está el dinero ni hubo rendición de cuentas». Insiste en que se visualizaron 13 terrenos, que no se aprovecharon; uno de ellos está poblado, pero con contenedores.
Pero La Guaira se repobló. «La gente regresó a zonas de riesgo. ¿Dónde volvieron? A sus quebradas, a la orilla de las quebradas, a la orilla de los ríos».
La historia no debería repetirse, enfatiza. «Hay que respetar el plan maestro que establece las áreas de riesgo y que lo tenemos del año 2000. Ya existe para el fenómeno hidrológico, y ahora hay que combinarlo con el sismológico» sin perder la vocación económica de la entidad, que es el turismo.
«Somos puerta de entrada de Venezuela, con el segundo puerto más importante del país. Tenemos kilómetros de costas, que da apertura para construir más allá de las 11 marinas que tenemos. Tenemos ciudad pesquera, tenemos ciudad hotelera, posada», reitera.


Hablar en voz alta
La Red quiere ser, como lo adelanta Teixeira, «una instancia de organización legitimada como interlocutor de la sociedad organizada»; es decir, no solo hacer señalamientos sobre lo que se ponga en la mesa, sino formular «propuestas técnicas, financieras, viables, que se las vamos a presentar a los distintos niveles de gobierno: municipal, regional, nacional, y también a organismos multilaterales».
Una frase resume lo que se proponen: «Nosotros queremos participar, porque la reconstrucción de Vargas no puede ser de espalda a los varguenses, tiene que ser de frente con los varguenses. Nosotros conocemos nuestro territorio. Fuimos testigos de la vaguada del 99, de 2005, de 2010, de la caída del viaducto. Tenemos una resiliencia y un conocimiento vivencial que es una base importante para que la tomen en cuenta. Planteamos que quienes están en el escritorio se combinen con los que estamos en el territorio».
Quieren dialogar con las autoridades, remarca: «Ni la improvisación, ni el clientelismo ni la corrupción».
La Guaira también debe ser para los guaireños, afirma. De hecho, asegura que no se marchará. «La Guaira debe ser, en primer lugar, para los guaireños. La Guaira debe ser la primera opción para los guaireños. Nosotros somos el resultado de una mezcla bien interesante, porque tenemos muchos margariteños, cumaneses, carupaneros, de Río Caribe. Tenemos la identidad del mar. Pero tenemos muchos europeos también; la colonia portuguesa fue la población extranjera que perdió más vidas en esta tragedia, lo cual habla de una migración europea que llegó, se quedó y se quiere quedar».
Para lograrlo, describe, «hay que recuperar el centro de gravedad de cada familia, de cada persona, y eso pasa por un techo seguro, eso pasa por créditos con períodos muertos y con intereses bajos para que los comerciantes puedan rescatar sus fondos comerciales y rescatar la economía. El decreto de emergencia que se hace por nuestra situación debe ir acompañado también por el Seniat como órgano del ejecutivo».
Teixeira propone exoneración de impuestos durante dos años como mínimo «por los tres órganos tributarios: municipales, regionales y nacionales. Nosotros estamos quedando con más de 60.000 desempleados en este momento. Entonces, ¿cómo tú, a un desempleado, le vas a cobrar el IVA?». El comerciante «no puede seguirnos cobrando el IVA, porque además tiene más 60.000 desempleados que no están produciendo, no tienen salarios para adquirir los productos».
El planteamiento incluye «acompañamiento crediticio con bajos intereses» para particulares y para comercios, además de atención especial para la población adulta mayor que quedó sin vivienda y que posiblemente no recibirá un crédito de la banca.





