La Asociación Nacional de Ciegos de Venezuela (Ancive) clama por ayuda gubernamental para reabrir sus puertas, cerradas desde el pasado 24 de junio por el doblete sismológico que afectó la nación, y poder seguir al servicio de las personas con discapacidad Visual.
El pasado 29 de agosto, Ancive celebró su aniversario número 76 y lo hicieron clamando al Gobierno venezolano y a la empresa privada para que brinden toda la colaboración posible para realizar los necesarios trabajos de rehabilitación en su sede y seguir brindando atención a las personas invidentes.
«Conmemoramos 76 años de labor ininterrumpida, pero llegamos a este aniversario con las puertas cerradas y el corazón herido. Por eso, elevamos un llamado urgente desde lo más profundo a las autoridades competentes, a la empresa privada, a las organizaciones y a cada ciudadano solidario. Ancive necesita renacer, recuperar esta casa, devolverle a cientos de personas el espacio donde aprendieron a valerse por sí mismas en igualdad de condiciones. Es preservar un patrimonio vivo de Caracas que no puede quedar en el olvido. No permitamos que más de siete décadas de luz se apaguen por falta de apoyo», indica Ancive.
Durante más de 70 años, Ancive ha enseñado la autonomía de las personas con discapacidad visual a través de la enseñanza de la lectoescritura en sistema braille, alfabetización tecnológica con la capacitación del uso accesible de computadoras y teléfonos inteligentes, artes culturales interactivas y festivales de canto, presentaciones corales y continuos actos culturales y de encuentro social.
Además, esta asociación ha sido cuna de disciplina, superación y pasión deportiva, desde el ingenio estratégico en torneos de ajedrez y dominó adaptado, compitiendo a nivel interinstitucional, estadal e internacional junto a personas videntes y clubes de adultos mayores.
«Hoy ese espacio lleno de vida está en un doloroso silencio. Tras los recientes sismos, los severos daños estructurales obligaron a cerrar sus puertas bajo una etiqueta roja de inhabitabilidad. De golpe, las aulas de tecnología se apagaron, las actividades deportivas y culturales quedaron suspendidas y los procesos de rehabilitación y formación quedaron en una pausa desgarradora», añadió Ancive.
«Ayúdanos a restaurar este espacio para que vuelva a llenarse de pasos seguros, herramientas digitales, deporte, arte y vida», clamó Ancive.





