Precios bajos, ofertas, pagos en divisas o al cambio del día… Pero aún así las personas no llevaban tanta mercancía este lunes 23 y este martes 24 de diciembre.

Desde que comienza el bulevar de Sabana Grande, se puede conseguir un par de lentes y correas por $2, un franela por $5 y un pantalón por $10. Pero no había tantos compradores, a pesar de lo tentador de la oferta.

“Claro que quiero llevarle algo a mi hija, y estoy haciendo el esfuerzo para llevarlo”, contó Margarita Rodríguez. 

Torres de juguetes de la Guerra de las Galaxias, Frozen y otros personajes de animaciones para niños se empiezan amontonar bajo el sol, mientras los voceadores repiten la consigna de que estas figuras tienen un valor de cinco dólares. “Llévenlas para sus hijos, ahijados, sobrinos y niños que quieran”, gritaba el vendedor. 

Como hormigas, las personas se metían en cualquier tienda a preguntar precios. Por lo general se quedaban paradas, conversando entre ellas y cuestionando el valor de la mercancía dentro del local.

Había carteles de colores fosforescentes que, escritos con marcador negro, mostraban los bajos costos de zapatos de imitación: 1 por 12 dólares y 2 por 20 dólares. Hasta se podían conseguir tiendas con música colombiana a un volumen estridente y ofertas de “dos pares ocho dólares o uno por cinco”. 

Precios bajos, ofertas, pagos en divisas o al cambio del día… Pero aún así las personas no llevaban tanta mercancía, o a veces solo veían y caminaban con la esperanza de hallar una oportunidad para adquirir algo. 

“Yo necesito un par de zapatos y quiero llevarlse algo a mis papás, por eso vine para Sabana Grande”, aseguró José Costa, cerca del Centro Comercial City Market.

Dentro del centro comercial la gente preguntaba por los celulares Samsung, Huawei y Xiaomi: los precios variaban desde los $90 hasta pasar los casi los 200. Pocos compradores salían de las iluminadas tiendas de City Market, con un dispositivo en sus manos. 

Los vendedores como voceros repetían los precios y modelos de los equipos que ofrecen sus empleadores. Los pasillos estaban hasta no más poder de gente, pero el escenario era el mismo que en la calle: mucha gente, pero preguntando para ver si pescan una compra. 

“City Market es lo más barato que hay en teléfonos y quiero comprarme uno”, dijo Rayner Castillo, quien tenía cerca de media hora caminando dentro del complejo comercial para adquirir un dispositivo móvil.

La policía vigilaba todo en el bulevar. Las personas caminaban de vuelta a sus destinos, mientras un señor vendía camisas de vestir usadas por BsS 40.000 en efectivo. “No he podido vender una hoy, pero ayer vendí dos”, sentenció antes de seguir trabajando un día antes de Navidad.

Este martes 24 de diciembre, el bulevar hervía de gente. Los buhoneros regresaron a exhibir su mercancía en el suelo, con las ofertas de última hora.