Otras manifestaron que si no envían a los hijos podrían no cumplir los programas preparados por los docentes

El regreso a clases a partir del mes de octubre -bajo la modalidad del 7 + 7- genera inquietudes en los padres y representantes, quienes califican la iniciativa como “una irresponsabilidad” por varios factores: las personas que no se han vacunado y no dudan que dentro de ese grupo, se sumen los docentes o personal administrativo y obrero de los centros educativos.

Otra de las inconformidades manifiestas tienen que ver con los servicios básicos, principalmente el agua y el transporte, sobre todo en sectores populares donde se evidencia escasez de ambos.

Las impresiones de las madres fueron recabadas a través de un recorrido por la ciudad capital.

María Perdomo tiene tres hijos, dos de ellos en educación primaria y el mayor está próximo a cursar estudios de tercer año de bachillerato en un liceo de la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas, en Catia.

Refirió que semanalmente debía sentarse con los dos niños pequeños y armar un portafolio, en el que se registraban las tareas asignadas por la maestra y que a su juicio, no dejaban ningún aprendizaje en sus hijos.

El portafolio se convirtió en una modalidad obligatoria para la entrega de tareas / Foto Referencial

Perdomo criticó la modalidad del portafolio y refirió que “eran tareas para los padres y no para los alumnos. Algunas se repetían, es decir, mis dos hijos -que están en grados diferentes- realizaban las mismas tareas. Semanalmente, hacíamos un aproximado de 10 actividades”, explicó.

Por su parte, Cristina Morales -madre de un adolescente de 14 años- cuestionó que las materias: matemáticas, castellano e inglés, eran explicadas a través de guías y nunca hubo asesoría por parte de los docentes para ayudar en la resolución de los ejercicios asignados.

“Los profesores mandaban las tareas vía WhatsApp. Esto colapsaba los teléfonos, eran demasiados grupos. Los docentes revisaban los trabajos, pero para ello pedían que les tomáramos fotos a las hojas de desarrollo”, apuntó.

Padres aseguraron que las tareas eran enviadas a través de grupos creados por WhatsApp / Foto Referencial

Hernán Rodríguez, padre de un niño de cuarto grado, explicó: “Tuve que sentarme a realizar maquetas porque el niño se cansaba con tantas tareas. Esas manualidades realmente eran para los padres y no tareas para los niños”, dijo.

Internet, el factor clave

El servicio de Internet tampoco facilitaba el desarrollo de las tareas. “No hay señal, es lento, por lo que la renta de los teléfonos se convirtió en un dolor de cabeza. Los niños tomaban el único teléfono por turnos, para poder investigar las tareas en las materias teóricas, ya que se trataba de sacar conceptos en temas claves” comentó Olga Ríos, madre de unos morochos que cursarán quinto año de bachillerato.

Volvieron las tareas “a mano”

“Los docentes no permitían que los alumnos realizaran los trabajos en computadora y los enviaran por correo”, dijo Carmen Vásquez.

Señaló que sus hijos se sentaban por horas, solo “para copiar conceptos extensos y temas de historia que bien podían resumirse de forma digital”, cuestionó.

Foto Referencial

Vacunas y niños

Los padres y representantes consultados sobre el tema indicaron que “sienten temor, en medio de una pandemia que consideran no está controlada”.

“Este año, la modalidad de las semanas restrictivas no se respetaron. La gente sale a la calle, hay más personas a diferencia del año pasado, cuando a inicios de la pandemia, estábamos más controlados”, sostuvo Jenni Pimentel.

Otro elemento se suma a la preocupación de los padres y es, la vacuna contra OVID-19 para niños menores de 12 años de edad.

En tal sentido, el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, considera “que no existe en el mundo un lineamiento similar, al que pretende Nicolás Maduro”.

Y agregó “vacunar a niños menores de 12 años de edad, sería adentrarse a una aventura. El presidente no puede garantizar un plan de inmunización para este sector de la población, porque no existen dosis ni clasificadas, ni calificadas por organismos internacionales”, puntualizó León Natera.