«A mi hijo no lo voy a revivir, pero por lo menos que ellos paguen. Si hay justicia para uno, que también haya para ellos», subraya Milagros Requena, madre de Eduin Alfredo Navas Requena, fallecido el 24 de septiembre en la vivienda familiar en la carretera Petare-Guarenas / Texto y fotos: Vanessa Davies
En la mañana del 24 de septiembre de este año Eduin Alfredo Navas Requena, de 24 años, se preparaba para ir a trabajar (entraba al mediodía). Estaba con su hermanito de 13 años en la vivienda familiar (lo es desde hace tres años), ubicada en la carretera Petare-Guarenas a la altura de El Sapito. Aproximadamente a las 10:00 de la mañana, funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) irrumpieron en el lugar. Milagros Requena y Eduin Navas, padres de los dos muchachos, reconstruyen los hechos a partir de lo que refieren los testigos.

«Nos cuentan que llegaron las patrullas mandando a cerrar los negocios, echando tiros al aire y ofendiendo a la gente, llamándolos pajúos», relata Navas. «A mi casa entrarían como 10 o 12 funcionarios. No tenían orden de allanamiento. Me cuentan que mi hijo salió a la puerta, preguntó qué pasó y levantó los brazos. Ellos sacaron al niño. Cuando el niño bajaba, escuchó los tiros».
Padre y madre, con experiencia en el mundo policial, volaron hasta la casa. «Había un gentío y no me dejaban pasar. Se fueron como a las 4:00 de la tarde de la casa», lamenta Requena. «Si fue un enfrentamiento, como ellos dicen, déjalo para la investigación. Pero el cuerpo se lo llevaron. Nunca nos lo entregaron».
La familia no pudo velar a Eduin Alfredo Navas Requena «porque y que era enfrentamiento». El cuerpo fue llevado por la policía directamente al cementerio El Cercado el 27 de septiembre. «El informe forense no lo hemos visto todavía. El cuerpo lo vimos antes de enterrarlo», rememora el padre. Una cocina rota, destrozos varios. Aseguran que les quitaron un dinero, y se los devolvieron.

«Eso se llama ejecución extrajudicial lo que le hicieron a mi hijo. Ahí no hubo enfrentamiento: a él lo ejecutaste», sentencia Navas. Así se lo reprochó a un funcionario del Cicpc.
-¿Qué le respondió?
-Nada. Me dijo «todo el mundo te conoce, de algún lado te conozco, tienes bastantes conocidos». Pero ya lo mataste, le dije.
Les informaron que, supuestamente, su hijo estaba solicitado por homicidio. Hace una semana, funcionarios del área de capturas del Cicpc también preguntaron por él. «Les respondí: ‘Vayan a buscarlo al cementerio, porque ya me lo mataron’. Así mismo se los dije, y con todo el dolor», refiere Milagros Requena. «Me contestaron ‘señora, discúlpenos’. Y les pregunté: ¿Ustedes no trabajan en una misma red?».
Eduin Alfredo Navas estuvo preso en el año 2025, en la sede de la PNB en La Yaguara, por presunto ultraje a la autoridad. «En ese momento funcionarios de la PNB fueron para allá, lo sacaron de una cancha, le dijeron que lo iban a matar, y al forcejear con los funcionarios le dio con el codo a una de las mujeres, la partió y fue preso. Estuvo en La Yaguara tres meses», detalló Requena, y luego quedó bajo presentación. «No faltó a ninguna de sus presentaciones». Ataja el padre: «Yo mismo lo llevaba, ida y vuelta», al Tribunal Octavo de Ejecución.
Después de la muerte, los padres no esperan el milagro de la resurrección de su hijo, pero sí, que haya justicia. Su hijo adolescente está con atención psicológica. «A mi hijo no lo voy a revivir, pero por lo menos que ellos paguen. Si hay justicia para uno, que también haya para ellos», subraya Requena. «Yo llamo a eso abuso de poder, abuso de poder».
La denuncia está en manos del Ministerio Público y de la Defensoría del Pueblo. También llegará a organismos internacionales.

Contrapunto.com solicitó la versión oficial del Cicpc en relación con este caso por la vía de las redes sociales (Instagram), pero no hubo respuesta.






