El periodista Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas, critica el cambio de nombre y afirma que “forma parte de un plan del gobierno de facto de Maduro y la alcaldía de Caracas para la destrucción de la memoria histórica de Caracas”

La autopista Francisco Fajardo, el gran vaso sanguíneo que conecta dos extremos de Caracas, dejará de llamarse así; al menos, oficialmente. El mandatario Nicolás Maduro anunció este lunes 12 de octubre, que ahora será “Gran Cacique Guaicaipuro”, para honrar a uno de los indígenas que le plantó cara a la colonización española.

Pero, ¿qué implica este cambio de nombre? El periodista y ex-preso político Carlos Julio Rojas, coordinador del Frente en Defensa del Norte de Caracas y de la asamblea de ciudadanos de Candelaria, afirma que este cambio “forma parte de un plan del gobierno de facto de Maduro y la alcaldía de Caracas para la destrucción de la memoria histórica de Caracas”.

No es la primera vez que sucede, explica Rojas en entrevista telefónica con contrapunto.com. Registra los intentos de modificar el escudo de Caracas, la propuesta de reforma de los símbolos municipales (himno, escudo, bandera) y la sustitución del león -este felino es imagen de la ciudad, que se llama Santiago de León de Caracas- por una estrella roja. Incluso, refiere que el cronista de Caracas, Guillermo Durand, fue expulsado del cargo por negarse a convalidar estos cambios.

“La denominación de las autopistas y esquinas obedece a criterios históricos. Lo que acaba de hacer Maduro lo hizo sin criterio histórico, sin consultar a los ciudadanos”, sentencia.

No se debe dejar de lado, por otra parte, que Guaicaipuro tiene un peso específico en la sociedad venezolana, e incluso forma parte de la corte india del espiritismo.

La autopista ahora se llamará, formalmente, Guaicaipuro, pero el periodista asegura que, por la vía de los hechos, entre la gente se mantendrá el Francisco Fajardo. Lo mismo sucede con el Paseo Colón, rebautizado como Paseo de la Resistencia Indígena, pero todavía conocido como Paseo Colón. “Aunque quieras imponer un nombre, los adjetivos y los nombres de las ciudades los coloca la gente”.

No entiende, además, por qué el oficialismo rechaza a Fajardo “si era mestizo”. Y mucho menos, si a diario el gobierno ofende la memoria de los indígenas al avasallarlos con el Arco Minero del Orinoco.

El Arco Minero del Orinoco es un proyecto promovido por el ejecutivo de Maduro, para extracción de minerales en el sur del país. Ha sido denunciado por el impacto ambiental y, también, porque por las condiciones en que se encuentran los mineros es “oro de sangre”.

“Ellos pueden cambiar el nombre, pero es puro show, porque el Arco Minero está sellado con la sangre de indígenas. En el gobierno de Maduro se han visto indígenas en Caracas, pidiendo de comer en la calle porque fueron maltratados en sus estados”.

Agrega, además, que solo se modifica el nombre, pero la autopista “sigue siendo un asco, con luz e inseguridad”.

Rojas aclara que siempre estarán a favor de debates y consultas. Mas reitera que, por encima de la fuerza, en la cabeza de los caraqueños nadie se puede meter. No es contrario a cambiar nombres, y pone el ejemplo de la esquina de Tracabordo, donde fue asesinado en 2014 el dirigente estudiantil Bassil Da Costa: El Frente en Defensa del Norte de Caracas defiende que se rebautice como la esquina de los Caídos, pero siempre con la consulta previa.

Como promotor del comité en defensa del león de Caracas, Rojas plantea que pasar de Fajardo a Guaicaipuro debe ser conversado también con historiadores del chavismo, como el profesor Luis Pellicer, Pedro Calzadilla y Samuel Moncada.

“Nosotros vamos a seguir con el proceso de defensa de nuestros símbolos municipales”, remarca. “Los nombres son la memoria histórica del ciudadano, del caraqueño”. Y sugiere que comiencen por arreglar los servicios públicos antes de pensar en nuevos nombres.