Los caraqueños asumieron con mayor rigor la exigencia de portar los tapabocas en las calles y también hubo menor afluencia.

Algunas espacios fueron cerrados temporalmente como el bulevar de Sabana Grande, en función de desestimular la salida de los vecinos.

El motivo fundamental del movimiento de las personas es la asistencia al trabajo y la compra de medicinas y alimentos.