La coalición Plantados por los Árboles recorrió este viernes dos kilómetros de calles y avenidas en Chacao para evaluar cuántos están enfermos y amenazados

Con una planilla en la mano, José Cheo Carvajal, periodista y activista urbano y ambiental, comenzó -a las 10:30 am de este viernes 25 de marzo- a hacer lo que más le gusta: caminar por Caracas y observar los árboles. No estaba solo. Con flores de papel en la cabeza, con semillas en bolsitas para regalar, integrantes de la coalición Plantados por los Árboles salieron de la plaza Bélgica (La Castellana) y caminaron hasta la plaza Brión de Chacaíto a fin de visibilizar el trato que se les da a estos habitantes citadinos.

En la planilla de Carvajal quedó la otra fotografía de los árboles contados y examinados en el recorrido: si están enfermos, si están amenazados porque un interés urbanístico se cruzó en su hogar, si los podaron, si murieron.

Caminar con Carvajal es recibir una clase de vegetación urbana, de sus problemas y desafíos. Es, también, aprender que el sitio donde los árboles se siembran se llama ventana y que puede estar vacía (para recibir a otro ejemplar), con un tocón. Se puede detener en una esquina y explicarte que un árbol fue tomado por el guatepajarito (una parásita), o también observar un tronco y unas hojas y advertir que el pronóstico para ese ser vivo no es el mejor. Este viernes no fue la excepción.

Un grupo de activistas de Plantados por los Árboles le hizo honor a su nombre y sembró un apamate. Ese fue el punto de partida de una movilización que concitó miradas, simpatías e interés de sumarse a la defensa del patrimonio verde.

Francisco Javier Velasco, del Observatorio Venezolano de Ecología Política e integrante de la coalición, denunció de nuevo el desastre ecológico en el sur del país por los proyectos mineros avalados por el oficialismo y llamó la atención sobre la contradicción entre el extractivismo y la defensa de la naturaleza.

Los activistas contaron 112 árboles, lo que no cumple con lo que -como lo enfatizó Carvajal- debería hacer: uno cada 10 metros- Según esos cálculos en el trayecto entre la plaza Bélgica y la plaza Brión hay menos de la mitad de los árboles que necesita la ciudad.

En el camino no faltaron las bromas. En una esquina, cerca de la calle Bolívar, un grupo de personas observó a los caminantes y preguntó de qué se trataba. “¿Plantados? A mí me plantó una carajita”, bromeó uno de los hombres. “Dame la semilla”, solicitó una señora a Verónica, activista de Plantados Caracas. Verónica le entregó una bolsita con semillas de guanábana. El compromiso es sembrar cada semilla, proteger el arbolito hasta que tenga al menos metro y medio de altura y luego colocarlo en algún sitio de la capital con la garantía de que se le cuidará.