Desde que el gobierno de Nicolás Maduro, anunció la cuarentena colectiva para Caracas a partir del 16 de marzo, su cumplimiento en la capital ha sido diferente entre los distintos sectores

Aunque los voceros oficiales aseguran que el acatamiento de la medida del distanciamiento social ronda el 90 %, la realidad es otra en las calles de zonas populares como Catia y Petare, y en lugares de adquisición de bienes de primera necesidad.

En Caricuao, para los comerciantes, las primeras horas del día transcurren con la normalidad de antes de la emergencia por la pandemia y solo se le suman elementos como el tapabocas y guantes de látex para evitar la propagación de la COVID-19.

Esta urbanización del suroeste de la ciudad, tiene su más importante centro de distribución de alimentos en la avenida principal de la UD 3; un mercado municipal y una calle llena de vendedores informales.

El volumen de personas casi no presenta variación con respecto a días previos a la llegada de la pandemia y el distanciamiento social no se respeta, hasta el mediodía, cuando funcionarios de las FAES hacen cerrar todos los establecimientos y piden a los ciudadanos ir a sus casas.

En horas de la tarde, las calles se aprecian completamente desoladas, lo que deja ver dos escenarios en medio de la cuarentena social: normalidad e incumplimiento de normas de prevención en horas de la mañana y otro de aislamiento al final del día.

Un estudio de Google, sobre la movilidad de las personas durante la pandemia, revela que en Venezuela, la asistencia a centros de trabajo solo disminuyó 25% y la presencia en zonas residenciales solo se incrementó 16%, a pesar de ser uno de los primeros países en ordenar el aislamiento social