Los datos han sido suministrados casi a cuentagotas y ninguna autoridad civil o militar ha confirmado ni a qué grupo combaten, ni cuántos militares venezolanos han fallecido

Un grupo de disidentes de las FARC envió una carta al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), diciendo que secuestró a ocho militares venezolanos en el estado fronterizo Apure, un mensaje cuya recepción confirmó la organización humanitaria este lunes y sobre la que el Gobierno de Nicolás Maduro guarda silencio.

El mensaje de la banda lo difundió primero la ONG Fundaredes, que ha publicado distintas informaciones de lo que sucede sobre el terreno ante la falta de datos oficiales y, en él, apelan a la “intermediación y buenos oficios” del CICR para entregarles a los ocho militares que, aseguran, fueron secuestrados en un combate el 23 de abril.

Posteriormente, una fuente del CICR confirmó a EFE que recibió el mensaje del grupo disidente de las FARC, si bien subrayaron que la organización humanitaria “se rige por los principios de neutralidad y confidencialidad”.

Debido a ello, no harán ningún pronunciamiento al respecto, pero confirmaron que recibieron el mensaje directamente de la banda armada, lo que supone que están al tanto de la solicitud enviada.

Frente a esta catarata de informaciones, el caso ha ido cobrando importancia informativa en el país y las denuncias y las preguntas han comenzado a multiplicarse.

Esas informaciones se abren gracias a la labor de diferentes organizaciones, como Fundaredes, con presencia en el territorio y que arrojan algo de luz en medio de la oscuridad informativa.

Pese a ello, ninguna fuente oficial o castrense venezolana se ha pronunciado al respecto para confirmar o desmentir la información, una constante desde que estallaron los combates el pasado 21 de marzo.

Desde entonces, los datos han sido suministrados casi a cuentagotas y ninguna autoridad civil o militar ha confirmado ni a qué grupo combaten, ni cuántos militares venezolanos han fallecido.

Sin embargo, los militares han mostrado fotografías de uniformes incautados en los que puede verse que portan los logos y siglas de la antigua guerrilla de las FARC, una identificación que coincide con la de varios grupos de defensa de derechos humanos como Fundaredes.

Entre el 21 de marzo y el 5 de abril, el Ministerio de Defensa reportó la muerte de ocho militares y nueve “terroristas”.

Posteriormente, estallaron nuevos combates sobre los que el silencio ha sido todavía mayor y en los que el Ministerio de Defensa ha confirmado la muerte de varios militares, sin aclarar el número exacto.

Se desconoce por tanto con claridad el número de fallecidos, a qué grupo combaten, cuántos militares han fallecido y, ahora, el paradero de ocho militares que, según los disidentes, fueron secuestrados el pasado 23 de abril en uno de esos enfrentamientos.

Por su parte, Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano, manifestó -en la primera semana de mayo- que la Fuerza Armada se enfrenta “a una guerrilla binacional, una guerrilla colombiana formada por disidencia de las FARC, pero ya tiene captados factores locales por el tiempo que se le ha permitido operar en la zona. Una guerrilla binacional es algo mucho más perverso, porque hay más conocimiento del territorio, hay una base social y es mucho más complejo el impacto de la guerra sobre la población civil; es la manera más ruda de efectos colaterales sobre la población civil”.

En ese sentido, Andrei Serbin Pont, director de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (Cries), precisó en una entrevista para Contrapunto, que la Fuerza Armada debe prepararse para un conflicto de baja intensidad que no se va a resolver rápido.

“No es un conflicto convencional con miles de muertos diarios. Es muy probable que esto se siga replicando y la Fuerza Armada tiene que ver cómo puede operar en esos contextos, de manera de ser eficiente contra un grupo que opera con esas tácticas guerrilleras; que lo pueda hacer de manera sustentable”, dijo en la entrevista a este medio.

Además de eso, La oposición venezolana denunció a finales del mes de abril que, la implicación del Gobierno de Nicolás Maduro en el conflicto interno de la guerrilla colombiana de las FARC,.

“La gravedad de lo que está ocurriendo en Venezuela es que el régimen de Nicolás Maduro ha utilizado la Fuerza Armada Nacional, para involucrarse en el conflicto interno de las FARC” en territorio venezolano, afirmó este jueves en rueda de prensa en Madrid, Tomás Guanipa.

El pasado 4 de abril, el comandante del Comando Estratégico Operacional de las FANB (CEOFANB), Almirante en Jefe Remigio Ceballos, aseguró este pasado viernes que se incrementó la presencia de efectivos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana con una brigada especial durante el conflicto con la Fuerza Revolucionaria de Colombia (FARC), en la frontera de Apure.

En ese sentido, afirmó  que “la situación en Apure está en control, nosotros tenemos control, y los reductos que quedan estamos tras ellos (…) Ya se ha ido restableciendo la tranquilidad y sobre todo el apoyo del Estado a la población”.

“Vamos con más fuerza a la aplicación directa de toda la acción militar, todo el que enfrente armas a la República recibirá una respuesta contundente e inmediata”, dijo.

Después de esas declaraciones, ningún representante del gobierno de Maduro o un vocero de la Fuerza Armada se ha pronunciado al respecto del conflicto de Apure, que lleva más de dos meses.