El panorama de la diplomacia energética entre Washington y Caracas registró un viraje radical en un lapso aproximado de nueve meses, según confirmó el secretario de Energía de Estados Unidos, Doug Burgum. Durante sus más recientes declaraciones, el funcionario estadounidense aseguró que la nación suramericana pasó de ser tratada como un adversario bajo un estricto régimen de sanciones a posicionarse como un aliado estratégico para las aspiraciones energéticas de la Casa Blanca.
En el marco de las actividades desarrolladas en torno al G20, donde la delegación venezolana participó en calidad de invitada especial, se concretó el anuncio formal sobre la llegada de nuevas inversiones del sector privado estadounidense. El foco principal se centra en la reactivación operativa de los campos petroleros para reinsertar de manera directa este volumen de crudo en los circuitos de distribución y procesamiento de América del Norte.
«Acabamos de venir del anuncio donde Continental Resources, una gran compañía energética estadounidense de Oklahoma, anunció que van a Venezuela para desarrollar y ayudar a desarrollar esos recursos allí», afirmó Burgum respecto a la incorporación del gigante energético a la industria hidrocarburífera venezolana.
Inversión privada y redireccionamiento del crudo hacia el Golfo
El ingreso de Continental Resources marca el pulso de las negociaciones que buscan incrementar la capacidad de extracción en suelo venezolano. Las autoridades energéticas estadounidenses coinciden en que estas acciones responden a una estrategia integral para recuperar la producción local e integrar los recursos en el mapa de suministro de los mercados occidentales.
Uno de los aspectos expuestos por el secretario Burgum alude al cambio geográfico en las rutas de exportación. El funcionario remarcó que gran parte del petróleo de la nación caribeña, que antes terminaba en refinerías asiáticas, ahora atracará en puertos estadounidenses.
«Todo ese petróleo venezolano, hace 10 meses fluía hacia China. Ahora fluye hacia las refinerías del Golfo en el Golfo de América», sostuvo el titular de Energía.
Estas gestiones coinciden con un aumento de ofertas y preacuerdos firmados por diversas corporaciones del sector energético de Estados Unidos. Con este escenario, ambas naciones dan paso a una etapa marcada por la revisión de las políticas bilaterales previas y el impulso de planes conjuntos para elevar los niveles de extracción, refino y comercialización pesada.





