“Salen de sus casas en Venezuela de cemento y puertas para venirse Colombia a ranchos de zinc, porque en un día vendiendo caramelos y café dignamente, pueden comer, cosa que en nuestro país no pueden”, así es la realidad de los migrantes en la Costa Caribe colombiana, según explicó la presidenta de la subcomisión de asuntos fronterizos de la AN electa en 2015, Gaby Arellano

La presidenta de la subcomisión de asuntos fronterizos de la Asamblea Nacional (AN) electa en 2015, Gaby Arellano, advirtió que la trata de blanca de jóvenes venezolanos en Colombia ha aumentado, y alertó que en el vecino país se están formando grandes invasiones de connacionales en extrema pobreza.

Sus declaraciones fueron dadas durante una gira por toda Colombia, que busca constatar cómo se encuentran los venezolanos en ese país.

Arellano, en coordinación con la fundación “Juntos Se Puede”, visitó tres departamentos colombianos, entre ellos, el sector cinco del municipio Santa Marta, en el departamento de Magdalena, una zona que en el pasado había sido tomada por los desplazados colombianos y hoy es habitada por venezolanos que “están huyendo de la crisis humanitaria compleja de Venezuela. En este asentamiento no hay servicios públicos, ni condiciones para vivir dignamente”.

Posteriormente, recorrió la zona de Villa Caracas en Barranquilla, donde llegan los refugiados venezolanos y detalló que son más de dos mil familias que se han asentado en ese lugar.

“Los niños no pueden obtener estudios ya que se encuentran en extrema pobreza y nos preocupa que no pueden acceder al agua potable. Al preguntarles ¿por qué abandonaron sus casas? Nos dijeron que al menos en este lugar, trabajando el día, pueden conseguir de comer para sus familias, cosa que no podían hacer en nuestro territorio”, acotó la parlamentaria electa en 2015.

También asistió a la Ciénaga de la Virgen en Cartagena, donde hay un asentamiento con 500 familias venezolanas aproximadamente, que viven en condiciones precarias,donde pudo ver “el incremento de trata de nuestras mujeres, el aumento de la explotación sexual de nuestras jóvenes, el tráfico de drogas utilizando las necesidades de nuestros migrantes”.

Arellano reiteró su llamado a la comunidad internacional para aumentar la ayuda en estas zonas en condiciones precarias. “Hay organizaciones venezolanas que pueden ayudar y optimizar el trabajo, así como la ayuda para que llegue a estos lugares”, añadió.

Puntualizó que la realidad denunciada anteriormente, se repite en toda la Costa Caribe, “salen de sus casas en Venezuela de cemento y puertas para venirse a Colombia a ranchos de zinc, porque en un día vendiendo caramelos y café dignamente, pueden comer, cosa que en nuestro país no pueden”.