La semana pasada dos de ellos fallecieron: uno, de un infarto; y otro, por el deterioro de su estado de salud

A escasos kilómetros del Palacio de Miraflores, los extrabajadores petroleros que se encontraban en huelga de hambre esperaban este martes 25 de junio que el presidente Nicolás Maduro aprobara el pago de la deuda pendiente desde hace más de 10 años.

La muerte de Héctor Molina, uno de los huelguistas, fue el detonante que llevó a la levantar la huelga de hambre que se inició con 50 personas que voluntariamente decidieron llevar su protesta al ayuno como señal de desesperación, y terminó con ocho.

La huelga comenzó el pasado 30 de mayo y terminó el 22 de junio luego de 552 horas: 50 hombres renunciaron a ingerir algún tipo de alimento como medida de presión para obtener una respuesta definitiva a sus 17 meses de protesta.

El segundo caído durante la semana pasada fue Urbano Zapata. Aunque se desconocen las causas de muerte, también apostó su vida por la huelga de hambre.

Tanto Colina como Zapata forman parte del grupo de casi 600 extrabajadores petroleros de compañías filiales de la antiguos convenios entre Exxon Mobil y Petroleos de Venezuela (Pdvsa) que quedaron el limbo administrativo e impago de sus prestaciones laborales desde 2007.

Ellos aseguran que les adeudan 5.500 millones de dólares.

Los huelguistas aseguran que durante su lucha son muchos los que han regresado con miles de dolencias y diferentes patologías a sus hogares.

Sobrevivencia

Durmiendo en cartones, de plaza en plaza, sin cocina ni baños y ningún tipo de ingreso: así sobreviven unos 580 extrabajadores que dedicaron años de su juventud a la Faja Petrolífera del Orinoco.

Jesús Rojas es uno de los huelguistas; solo pudo soportar unos cinco días sin ingerir alimentos, lejos de sus hijos y de su esposa que se encuentran en el oriente del país.

Rojas contó con lágrimas en los ojos que peor que pasar hambre, o comer de los pocos restos de verduras que consiguen a diario en los mercados municipales, es estar lejos de sus tres hijos menores. 

El tiempo invertido en la protesta se ve reflejado en la mascota del grupo: un gallo llamado “acta convenio”, como señal de burla por los acuerdos incumplidos luego de tantos años.

Durante su estadía en Caracas los huelguistas han pernoctado en las plazas Caracas, Lina Ron, La Biblioteca, La Campiña, La Candelaria, Las Mercedes y La Moneda.

Para hidratarse recurren a tomas de agua en las calles.

El grupo de extrabajadores espera obtener una respuesta oportuna de la autoridades para retornar a sus hogares y reencontrarse con su familiares.