El Venerable, hoy a la espera de su beatificación si se logra probar un milagro, no solo fue pionero en el área de la salud en Venezuela

Podrá o no hacer milagros (le corresponde a la Iglesia determinarlo), pero nadie le quita a José Gregorio Hernández el haber sido pionero en muchas cosas en Venezuela, y no solo en el área de la salud.

Fundador de laboratorios, maestro de jóvenes y médico dedicado a sus pacientes, Hernández se formó en Francia y trajo a la Venezuela del régimen de Juan Vicente Gómez los avances científicos de comienzos del siglo XX. No obstante, también se interesó por otros campos.

El Venerable escribió en 1912 un libro sobre filosofía, Elementos de filosofía, recuerda el profesor Carlos Ortiz, docente de la Escuela de Letras de la Universidad Central de Venezuela (UCV). El texto se agotó a los cuatro meses, destaca, lo cual es un dato relevante para la Venezuela de la época. “Se hecho, se publicó una segunda edición que el mismo Hernández corrigió y aumentó”.

El “médico de los pobres” sostiene en ese libro que el venezolano “es un apasionado por la filosofía”, aunque “no queda claro por qué pensaba eso”, detalla Ortiz. Pero sí pensaba que muchos estudios, como el de la medicina, eran difíciles de realizarse plenamente sin una base filosófica. Por ejemplo, a su gran amigo Santos Aníbal Dominici “le dice que sus estudiantes entenderían mejor la fisiología si estudiaran filosofía”.

Para Ortiz, egresado de la Escuela de Filosofía de la UCV, el texto de Hernández es un aporte a la filosofía en Venezuela “porque es uno de los primeros que se escribe y se publica en el país con la intención de darle al público un texto introductorio a la filosofía riguroso y completo”.

En Elementos de Filosofía el Venerable hace un recuento pormenorizado de las corrientes filosóficas, de los campos de la filosofía, los conceptos clave, las escuelas filosóficas. “Hernández era bachiller en filosofía”, recuerda, “y esa formación era exigente y exhaustiva”.

Pero Hernández también se podría considerar un escritor, a quien le gustaba el frecuente intercambio epistolar. En una época en la que no había internet, whattssap ni correo electrónico, el médico trujillano podría ser catalogado como un usuario frecuente de la escritura.

Ortiz preparó el libro José Gregorio Hernández. Cartas selectas, publicado en el año 2000 por la editorial Los libros de El Nacional, en el cual se recoge una selección de misivas dirigidas a familiares y amigos, además de cartas oficiales.

Son relevantes “porque en ellas se muestra tal cual es, y se tiene la oportunidad de apreciar su carácter, su mundo interior, sus inquietudes intelectuales y espirituales”, describe.

Las cartas fueron publicadas originalmente en 1969 por la UCV.

Buena parte de su correspondencia está dirigida a Dominici, de quien era amigo cercano. “Me haces mucha falta, chico; cada día me siento más aislado y más abatido. ¿Qué no daría yo por estar esta noche contigo paseando por la Candelaria y viendo ese sol que habita por esas regiones? ¿Qué harás tú en este instante? ¿Estarás en Caracas o en Barcelona?”, le escribió el 24 de diciembre de 1888, en una misiva firmada en Isnotú.

Treinta años después, el 29 de junio de 2019, Hernández perdía la vida en un insólito accidente en La Pastora.