Es común los atracos a camionetas de transporte público, abordar a una víctima mientras cancela en un kiosco, o al salir de una tienda

Existen delitos que se propagan más en semanas de radicalización, según fuentes policiales consultadas

El hurto en residencias , el robo de divisas y celulares siguen siendo los más contemplados en la escala del comportamiento del delito, en varias zonas de ciudad capital y el estado Miranda.

Una vez decretada la cuarentena por la COVID-19 -en marzo del año pasado-, el comportamiento del ciudadano común en semanas en las que debería no salir, es similar en semanas de flexibilización, en las que queda demostrado que la actividad comercial aumenta el doble que en la semana radical.

Sin embargo, lo anterior no indica que las actividades delictivas varíen entre una semana y otra. Por ejemplo, “no suele aumentar en semana de flexibilización, como todos creemos, y es apenas un fenómeno que estamos estudiando”, refiere el comisario Luis Godoy, ex director de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas.

A juicio de Godoy, la falta de efectivo elevó el uso del dólar como moneda única de transacción comercial – “paralelo a la moneda nacional”-. Desde un pasaje y hasta una botella de refresco, se cancela en dólar.

“Por lo tanto el menudeo se está trabajando con el dólar, en cualquiera de sus denominaciones”, sostiene Godoy.

En zonas comerciales como Catia, avenida Sucre , Urdaneta, La Candelaria y la Andrés Bello “el delincuente va en busca de la divisa. Es común los atracos a camionetas de transporte público, abordar a una víctima mientras cancela en un kiosco, o al salir de una tienda. No van por la mercancía, pues el pago previo en divisas, en cualquier establecimiento, es señal de que la persona lleva consigo una suma en dólares”, explica Godoy.

El hurto de celulares se posiciona en segundo lugar de la escala delictiva. “Siguen siendo los teléfonos de alta gama, los más codiciados por la delincuencia y el móvil para su obtención sigue siendo el mismo: a mano armada. No se ha evidenciado -en los últimos años-, el arrebatón de celulares en plena vía pública”, asegura el comisario.

Por último está el hurto a viviendas que quedaron bajo el cuidado de alguna persona. “Las zonas más frecuentes son Las Minas de Baruta , El Hatillo, Santa Mónica, La California Norte y Sur, Macaracuay, Santa Ana, Santa Paula, El Cafetal”.

Quienes irrumpen en las residencias “son adolescentes desde los 14 y hasta los 17 años de edad, que tal vez incursionen en el delito para ingresar a una banda delictiva, pero que llevan más de siete años en la calle”, indica Godoy.

Agregó que estos adolescentes ingresan a las casas que suponen estar solas o bajo el cuidado de parientes o vecinos, y sustraen equipos de computación, o electrodomésticos que puedan cargar al momento de la huida. “Pocas veces se llevan joyas, divisas o armas de colección”.

“Se piensa que las zonas más peligrosas son los barrios de Petare, La Cota 905, Cotiza, Las Quintas en La Vega o El Cementerio, pero no. Recordemos que existen organizaciones criminales que se gestan en estas zonas, pero que no actúan dentro de la localidad, su eje de acción siguen siendo zonas muy retiradas , donde operan con mayor amplitud”, dijo.

Soy María

Godoy refiere que la modalidad de “hola, soy María o, Ana” sigue manteniéndose. “Tenemos también la extorsión, personas que llaman de forma aleatoria e indican una serie de características – que son comunes para todos-, pero llevado por los nervios, puedes llegar a pensar que ciertamente esas personas te conocen y saben tu rutina diaria. Lo mejor colgar la llamada e indicarles que saben que se trata de una extorsión. Los delincuentes han indicado que se trata del colectivo Tres Raíces o el que lidera Valentín, en el 23 de enero. Pero estas llamadas son de la cárcel”, apunta Godoy.