Las acciones de Estados Unidos y Rusia frente al tema Venezuela muestran el forcejeo entre dos de los gigantes del planeta. La discusión geopolítica toma palabra

La decisión del Gobierno de Estados Unidos de bloquear los bienes del Gobierno venezolano en su territorio eleva la presión que existe sobre la gestión de Maduro. Asimismo, pone en evidencia que la discusión sobre el caso venezolano va mucho más allá de su propia crisis.

Los resultados de las negociaciones en Barbados están por verse, sin embargo ha trascendido que hay avances en la determinación del cronograma electoral a plantearse una salida política a la crisis enmarcada dentro de la constitución.

Estas conversaciones se están dando en medio de grandes presiones que surgen tanto en el plano interno como el externo.

A lo interno hay un forcejeo del lado opositor, debido al cuestionamiento de un sector a la decisión de sentarse en una mesa con el oficialismo a dialogar, cuando, según su criterio, la única posibilidad de negociación es “la talla de la braga que lucirán en prisión”.

Este sector se alinea con las presiones que ejerce el Gobierno de Estados Unidos, que esgrimen desde Washington la necesidad de apretar las tuercas.

Y los Estados Unidos actúan.

Foto: EFE.

Trump decide bloquear las propiedades del Gobierno en territorio estadounidense. Antes sancionó al círculo más cercano de Maduro. Asimismo, sanciona contra el sector militar, punto de apoyo fundamental de su gestión y suprime las visas al ex jefe de la Fuerza de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Rafael Bastardo; y al Director de la Dirección de Contrainteligencia Militar (Dgcim), Iván Hernández Dala, por violar los Derechos Humanos. Ambos funcionarios no podrán ingresar a territorio estadounidense.

Todo se produce a apenas semana y media de las declaraciones, en tono de ultimátum, del vocero de la Casa Blanca para América Latina, Mauricio Claver-Carone, quien dijo en una entrevista para la agencia de noticias Efe en donde sostuvo que, Maduro tiene un plazo corto para dejar el poder .

“Primero, ese plazo es inmediato y a corto plazo, no hasta fin de año, así que quiero aclararle eso. Segundo, ya lo hemos comunicado indirectamente, con personas con quien él confía. Es importante que también los países del Grupo de Lima hagan lo mismo, y seguiremos comunicándolo, pero eso no es una negociación. Si él acepta, y le interesan esas garantías para que pueda salir del país, siempre hemos dicho, desde el primer día, que el cómo, el cuándo y el dónde lo negociaríamos sin problema”.

La otra cara

Los rusos replican y exigen que Trump se retracte de su decisión de bloquear los bienes del Gobierno venezolano y manifiestan sin ambigüedad su apoyo a Maduro.

Foto: EFE.

En el plano diplomático desde Moscú, los voceros de la cancillería que dirige Sergei Lavrov señalan que, “los países que están realmente interesados en el retorno de Venezuela a la senda de la prosperidad deben respetar los estatutos de la ONU y buscar vías para el arreglo político de la situación en Venezuela”.

Días antes, María Sajárova, la portavoz de la cancillería, increpó a la Unión Europea y a los Estados Unidos a no interferir con la mediación del Gobierno Noruego.

Pero esto no se queda aquí, desde el 24 de junio está en La Habana la fragata Almirante Gorshkov, que forma parte de la nueva generación de buques de guerra rusos que está equipada con un sistema artillero de alta potencia denominado A-192 Armat de 130 milímetros de calibre, capaz de hacer 30 disparos por minuto y un alcance de hasta 22 kilómetros.

La fragata mide de largo casi cuadra y media, y puede moverse hasta 29 nudos —equivalentes a unos 53 kilómetros por hora—, con capacidad de lanzar misiles y posee un sistema de defensa antiaérea y está acompañada de una flotilla de buques de guerra.

La justificación de su presencia fueron las recientes amenazas de Estados Unidos a Cuba, pero para nadie es un secreto la buena relación del Kremlin con Miraflores.

El terreno de juego

Venezuela pareciera estar inmersa en algo que va más allá de su crisis interna.

El pulseo geopolítico internacional pone sus ojos sobre Venezuela y su peso específico sobre el debate global.

Foto: AFP/Archivo

Esto se evidencia en el informe publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), donde señala a Venezuela como uno de los factores determinantes de los resultados de la economía del planeta.

“El repunte proyectado del crecimiento mundial en 2020 depende en gran medida de varios factores: 1) que la actitud de los mercados financieros se mantenga en general favorable; 2) que vayan desapareciendo los obstáculos temporales, especialmente en la zona del euro; 3) que continúe la estabilización en algunas economías de mercados emergentes que se encuentran sometidas a tensiones, como Argentina y Turquía, y 4) que se eviten colapsos aún más pronunciados en otras, como Irán y Venezuela”,  señala el informe denominado Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial.

“Aproximadamente el 70% del aumento del pronóstico de crecimiento mundial para 2020 en comparación con 2019 es atribuible a la estabilización o recuperación proyectada de las economías que experimentan tensiones”, afirma el FMI.

Debido a estas señales vemos que en la crisis venezolana se están jugando muchos más cosas que solo viabilidad política, económica y social del país. El forcejeo que hacen Estados Unidos y Rusia frente a la situación local.