El profesor e investigador Tulio Ramírez indicó este miércoles que el Ministerio de Educación «no debe ejercer presiones burocráticas, ni supervisiones estrictas, porque son momentos de reconfiguración» tras los terremotos. A su juicio, la primera estrategia del Ministerio debe ser la de apertura con estudiantes, familias y comunidades. Hay que «diagnosticar cómo se siente cada uno, porque puede haber riesgos ocultos».
Puntualizó que hay problemas de infraestructura, y también, afectación emocional. «Pero hay otro tipo de reparaciones, no de infraestructura, sino anímicas» porque los maestros perdieron gente cercana. «Hay una ruptura emocional, no de infraestructura», destacó en entrevista con Unión Radio.
«Vamos a partir de la idea de que van a comenzar las clases, muchas escuelas van a recibir muchachos y es el espacio para hacer control de daños, reparar heridas, generar conciencia de los riesgos», detalló. Ahora «viene un cúmulo de inseguridades» que deben ser atendidas.
Esta situación se cruza «con la transición política, que ha generado muchas incertidumbres». El país vive una etapa dura, consideró, y la escuela es un sitio muy importante para la familia.





