La jornada nacional de protesta universitaria, convocada para este miércoles, tuvo rostro femenino en la Universidad Central de Venezuela. Profesionales como Élida Salazar, trabajadoras como Deyanira Romero y profesoras como Keta Stephany, marcharon dentro y fuera de la UCV para exigir al gobierno que derogue el instructivo de la Onapre y restituya los derechos laborales

Aseguran que han llevado la peor parte, no solo de la emergencia venezolana, sino de los recortes salariales causados por el instructivo de la Oficina Nacional de Presupuesto (Onapre). Trabajadoras de la Universidad Central de Venezuela (UCV) asumieron la vanguardia en la protesta de este miércoles 18 de mayo, en la que pasaron cosas inesperadas (como la presencia de funcionarios de la Policía Nacional Bolivariana dentro del recinto universitario), y algunas menos sorpresivas (como el cambio de ruta de la movilización).

Cuando un grupo de profesionales ucevistas llegó a la Plaza Cubierta del Rectorado gritando consignas, quedó claro que este miércoles sería de las mujeres. El profesor José Gregorio Afonso, directivo de la Apucv, y Eduardo Sánchez, presidente de Sinatra-UCV, igual marcharon (y, en el caso de Afonso, lo hizo megáfono en mano).

Pero esta vez ellas le dieron otro cariz a la manifestación. La disminución del salario, que llega a 70% según cálculos de los gremios, está golpeando a familias ya vulneradas por la emergencia humanitaria. Y las ucevistas no se quedaron calladas.

Deyanira Romero, secretaria de Sinatra-UCV, afirmó que las mujeres siempre han estado en la lucha, y recordó que el sector universitario “siempre ha estado liderado por mujeres”. Con estos salarios, señaló, “se violentan nuestros derechos. Las mujeres hoy día no tienen para comprar ni siquiera un anticonceptivo, la protección menstrual, y eso es una violación de nuestros derechos”.

-¿Las mujeres están llevando la peor parte?

-Sí. Y aparte de eso la mayoría de las mujeres que estamos en la universidad somos madres solteras, tenemos que sacar adelante a los hijos. Imagínate a una mujer sola que debe levantar una familia.

-¿Qué soluciones ve? Pareciera que todo está trancado.

-Pareciera. Pero la misma lucha… La lucha se gana en la calle. En la calle se puede desmontar el discurso al gobierno.

Mientras Deyanira Romero conversaba con contrapunto.com, dos funcionarios de la PNB, montados en moto, se detuvieron a un costado de la Facultad de Farmacia de la UCV. Los gremios insistieron en que debían retirarse, porque estaban violando la autonomía universitaria. También las trabajadoras los conminaron a abandonar la casa de estudios.

La manifestación salió de la UCV y avanzó hacia Los Símbolos, con las mujeres portando la pancarta. Una de ellas es Élide Álvarez, profesional de la UCV (agremiada en Apufat), quien destacó que las mujeres siempre han estado al frente “de todo movimiento social, político y de defensa de nuestros derechos laborales”. Álvarez apostilló: “No es posible que este gobierno, el discurso de atender a los sectores populares, lo que ha hecho es empobrecernos y acabar con la posibilidad de desarrollarnos profesionalmente”.

Como universitaria, señaló que una vez que los trabajadores han logrado tener un beneficio “no es posible que ahora lo desconozcan y pretendan dejarnos sin beneficios y sin salario, lo cual supone también que van a afectar a toda nuestra familia”.

-¿En su caso?

-En mi caso particular: mi esposo y yo somos trabajadores universitarios. Docente y profesional. Me faltan dos febreros para jubilarme. Y no hay posibilidad de jubilación sin un salario digno y el reconocimiento de nuestros derechos laborales.

-¿En cuánto se redujo su salario con el instructivo Onapre?

-Aproximadamente en un 57%, sacando las primas. Las primas profesionales las obtenemos no por un regalo, sino por el crecimiento en el sistema de desarrollo profesional. Es decir: investigaciones, trabajos, posgrados, entre otras cosas. Al llegar al máximo de las primas aspiras a tener una mejor remuneración. ¿Y ellos qué hicieron? Achataron las primas.

-¿De cuánto debería ser su remuneración?

-Imagínate. Con una economía, además, dolarizada, mínimo debiéramos recibir 1.500 dólares. Y si a eso le sumas que hablamos de una universidad, que es la productora de conocimientos, lo que están haciendo es que escapemos. Creo que es una política diseñada desde el gobierno para aniquilar la sociedad venezolana, porque en la medida en que sus profesionales formados tengan que desertar, irse del país, abandonar la universidad por otras fuentes de financiamiento, y con una política de ingreso mermada… Creo que es una política orquestada.

Élida Álvarez increpa a los ministros del Gabinete del mandatario Nicolás Maduro. “Es triste ver que muchos de los que están dirigiendo hoy el país en el pasado eran dirigentes estudiantiles, dirigentes universitarios; la universidad les dio toda la posibilidad para que hoy estén donde estén, y ahora voltean su cara y destruyen a la universidad venezolana”, lamentó.

Lucha, persistencia y voluntad de no rendirse son clave, insiste. “A pesar de que las circunstancias estén negadas para nosotros desde todo punto de vista, no rendirnos, no abandonar el país, no abandonar la lucha, y seguir adelante exigiéndoles a los ladrones de este gobierno que restituyan los derechos de los trabajadores universitarios”. Álvarez reitera que la solución está en manos del gobierno: “Tienen que derogar el instructivo, que es anticonstitucional, que viola todos los derechos humanos de los trabajadores y los de nuestro grupo familiar”.

En las consignas a favor de las universidades también las mujeres llevaron la voz cantante.

Y no faltó el llamado a otra mujer -la ministra de Educación Universitaria, Tibisay Lucena- para que los escuche. Incluso, corearon lo que ya se ha convertido en un lema de las movilizaciones universitarias: “Tibisay Lucena, yo quiero tu quincena”. Se lo gritaron dentro de la universidad…

Y también, fuera de ella.

Otra mujer encabezó la caminata: la profesora Keta Stephany, integrante de la directiva de la Fapuv. “Aquí la salida es que se reconozca a los actores sociales y se convenga con los actores sociales sus condiciones de vida y sus condiciones de remuneración, sus condiciones de trabajo”. Sobre la administración pública, sostuvo que el gobierno debe discutir con los gremios y sindicatos, “y se tiene que partir de los beneficios que ya se tenían, porque constitucionalmente es progresivo”.

Stephany recordó que la Fapuv no reconoce la Cuarta Contratación del sector universitario porque se impuso a espaldas de los gremios, y además “ese documento es un misterio, nadie lo tiene, no ha sido promulgado”. Pero recuerda que hay lineamientos para el cálculo de los beneficios, lineamientos que fueron echados por tierra con el instructivo de la Onapre. “El Estado se comprometió con una fórmula de cálculo, que es la que tiene que aplicar; unas interescalas que tiene que aplicar, y todo lo está violando unilateralmente”.

-¿Qué hay que hacer?

-Derogar el instructivo Onapre, que es una imposición, es una violación de los derechos de los trabajadores. Hay que aplicar el instructivo anterior, a partir del salario mínimo que se aprobó, y hay que sentarse a discutir las condiciones de trabajo con todos los gremios y sindicatos.