Los estudiantes serán promovidos al próximo nivel, pero se necesitan dos meses de nivelación, reitera Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros. Lo que se hace ahora es dar información “y muy mal dada”, cuestiona Nancy Hernández, de Fenasopadres

Se ha criticado hasta el cansancio el plan del Ministerio de Educación, para terminar el año escolar en casa, puesto que la covid-19 obligó a vaciar las aulas.

Clases por televisión, entrega de portafolios y el uso de redes sociales son los componentes básicos de este programa con el cual se va a concluir el tercer lapso académico.

Orlando Alzuru, presidente de la Federación Venezolana de Maestros, considera que este proceso es traído por los cabellos, y afirma que el Ministerio estructuró un plan sin consultar a expertos, académicos ni gremios. Lo que hemos visto por televisión nos da mucha lástima, admite Alzuru; dice estar seguro de los docentes que allí aparecen no egresaron de universidades.

Alzuru remarca que es un hecho público y notorio que en buena parte del país falla la electricidad y no funciona el internet. Por ejemplo, afirma, 8 de cada 10 docentes no tienen un teléfono de última generación, con el cual manejar las actividades académicas.

El dirigente gremial señala que el gobierno se contradice, porque por un lado insta a quedarse en casa, y por otro pide a los maestros que asistan a cumplir tareas en los planteles.

A su juicio “estos tres meses son perdidos”.

Luisa Pernalete, docente y coordinadora de Fe y Alegría, recuerda que la educación ya estaba en emergencia antes de la cuarentena. Esto “nos agarra cansados”, y con serios problemas como la población excluida, las fallas eléctricas y la conectividad lenta. Pero, como dice Pernalete en declaraciones para Unión Radio, aún así hay que hacer algo, y por eso “estamos haciendo mil piruetas”.

Los más de 40 años de experiencia del Instituto Radiofónico Fe y Alegría, se pusieron al servicio de los estudiantes en esta contingencia, con programas de radio para educación inicial y primaria. Con más de 20 emisoras, se intenta atender a unos 100 mil estudiantes.

Con la educación a distancia, a Pernalete le preocupa que se agrande la brecha entre los atendidos y los no atendidos. Lo primero es reconocer que la tenemos, expone, para poder actuar.

La representante de Fenasopadres, Nancy Hernández, asevera que lo que se hace es dar información y no formación: “Es información y muy mal dada”.

En un chat sobre educación de Foro Hatillano, Hernández sentenció que ese programa “confunde mucho más al escolar”.

“Ese programa cada familia una escuela no puede ser sustituto de la escuela venezolana, ni es un programa bien concebido, bien planificado y nutritivo” en materia de educación a distancia.

Los portafolios, criticó, están llenos de tareas “y la tarea no puede ser vista como un objetivo de formación. La tarea es reforzamiento en el hogar de los conocimientos adquiridos en la escuela”.

La crisis no comenzó en 2020. Hernández rememoró que en 2019, en las 23 parroquias del municipio Libertador, más de 2 mil docentes “huyeron tanto de la profesión como del país” por el salario y por las condiciones en la cual estaban dando clases. “Son más de 100 mil estudiantes que vieron cercenando su derecho a la educación por la ausencia de un docente de calidad”.

El año escolar ya comenzó con irregularidades, como incumplimiento del PAE que llegaba esporádicamente y con granos o carbohidratos, denunció. Las madres que preparan los alimentos lo han hecho en condiciones que no son las mejores y sin medidas fundamentales como el uso de tapabocas, acusó Hernández.

¿Qué hacer? Orlando Alzuru propone que la última semana de septiembre, el mes de octubre y las primeras semanas de noviembre se tomen para hacer una nivelación de contenidos. Eso implica reprogramar el año escolar, para que no termine en julio sino en noviembre. El año escolar 2020-2021 comenzaría, según este cálculo, en la segunda quincena de noviembre.

Eso depende de que el Ministerio de Educación lo decida, alega, porque los maestros lo asumirían.