A maestros que reciben un sueldo de 300 bolívares les cayeron encima los terremotos del 24 de junio. A colegios que acogen a los estudiantes con mayores dificultades económicas los azotaron los terremotos del 24 de junio. A infraestructuras que sobreviven con problemas de mantenimiento las arañaron los terremotos del 24 de junio. Es decir, a personas y edificaciones ya afectadas por la emergencia humanitaria compleja las azotaron los sismos. Una sucesión de terremotos políticos y sociales.
«Termina este año escolar con la convicción de un trabajo realizado los cinco días de la semana, el apoyo a nuestros estudiantes y el logro alcanzado al ser promovidos. Pero también vamos con los sentimientos encontrados por las condiciones laborales, que no son las más favorables para el personal», explica Rafael Peña, director de la ETI Fe y Alegría San José Obrero.
En abril de este año se decretó un bono de responsabilidad profesional para cinco sectores del país, incluido el educativo. «A todos los docentes de la educación oficial les fue pagado ese bono, desde abril hasta la fecha. Nosotros no lo hemos recibido: los 20 mil docentes de los 843 colegios subvencionados de la AVEC no lo hemos recibido», señala Peña.


Tampoco se han beneficiado del bono especial vacacional. «En julio se decretó un bono especial vacacional, y no fuimos incluidos en ese beneficio» aun cuando la propia AVEC sigue haciendo gestiones ante el Ministerio de Educación. «Supuestamente no fuimos incluidos porque no estamos en el sistema Patria, pero es incomprensible ese argumento porque el bono de guerra se recibe por el sistema patria, por lo que debió haberse dado. Lo otro es que el bono especial vacacional se pagó por nómina para los docentes de colegios oficiales».
Para el profesor es incomprensible que, si los docentes hacen su mejor esfuerzo, y si existe un convenio entre el Ministerio de Educación y la AVEC, los dejen por fuera. «Estamos exigiendo lo que nos corresponde de acuerdo con lo establecido en el convenio».
Como lo destaca la hermana Ivonne González, del colegio Fe y Alegría Jesús Maestro, después de los terremotos «nos preocupa el salario, el terremoto social».
«En esta situación de emergencia necesitamos que el Estado cumpla el convenio». Los docentes, remarcó, «necesitan ese apoyo» y que se cumpla con garantizarles un salario justo.


González lamenta que se tomen medidas que considera injustas. «El maestro, para sobrevivir, tiene que estar en dos colegios a la vez y correr de uno para otro» pero ahora «se lo están limitando a estar en uno solo» aunque no cabalgue horario.
¿Por qué trabajan por un sueldo que apenas alcanza para pagar un pasaje mínimo? Por vocación y por compromiso. «Es verdad que tenemos una vocación, que tenemos un compromiso y una pasión por educar. Eso fue lo que estudiamos, eso es lo que queremos seguir haciendo. Los educadores de Fe y Alegría nos mantenemos porque estudiamos para eso, pero no es vocación como sacrificio, sino vocación por convicción y esperanza», enfatiza.
Ser educador, alega la hermana, es una labor de responsabilidad, mística y vocación; y más, si se trata de comunidades vulnerables, como las que son atendidas por Fe y Alegría.





