Con las elecciones presidenciales del 20 de mayo cabe entera la frase “de esos polvos vinieron estos lodos”. El no reconocimiento de los resultados ha traído al país hasta una crisis institucional con dos presidentes, dos TSJ, dos asambleas y una situación económica que va de mal en peor

Con lo sucedido en las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018 se puede afirmar que “de esos polvos vinieron estos lodos”, porque al no ser plenamente aceptados los resultados, no se reconoce al mandatario Nicolás Maduro como presidente de Venezuela y comienza la cascada de acontecimientos que ha traído al país a la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino, el alzamiento militar del 30 de abril y un panorama incierto para el futuro político inmediato.

Estos son los términos básicos para entender qué sucedió en Venezuela hace un año.

Abstención. Según cifras oficiales, la abstención en las elecciones del 20 de mayo fue de 54%, por lo que podría ser considerada la gran ganadora del proceso. De las 9 millones de personas que participaron –siempre con base en lo informado por el CNE- poco más de 6 millones sufragaron por Nicolás Maduro, casi 2 millones lo hicieron por el candidato Falcón y 988 mil por el candidato Bertucci.

Estas cifras de abstención, sin duda, marcan un hito en la historia contemporánea de Venezuela. En la elección presidencial del 14 de abril de 2013, sobrevenida después de la muerte del presidente Hugo Chávez, participó 79% del electorado. En la anterior, la del 7 de octubre de 2012, concurrió a las urnas 80,5% de los electores.

Los números revelan que la oposición se abstuvo, pero también una parte del chavismo.

Bertucci. Javier Bertucci, Reinaldo Quijada y Henri Falcón fueron los tres contendores que finalmente se enfrentaron a Nicolás Maduro el 20 de mayo. Bertucci, expastor evangélico, participó como candidato con su partido, Esperanza por el cambio.

“Me di cuenta que el cambio que necesitaba Venezuela no podía hacerlo desde mi posición religiosa sino desde la arena política. Fue entonces cuando tomé la decisión de ser candidato presidencial, trayendo al área una manera nueva de hacer política”, afirma Bertucci.

El dirigente no se desapareció del mapa después de los comicios. El pasado 6 de mayo, en la columna que publica en el portal web Caraota Digital, Bertucci afirmó: “Hoy más que nunca reafirmo que nuestra libertad y progreso son inminentes, no hay nada más seguro que esto, porque los venezolanos no nos daremos por vencido hasta ver el país que todos los días imaginamos con esperanza”.

Campaña. La campaña comenzó el 22 de abril y se extendió hasta el 17 de mayo. Fueron, en total, 26 días consecutivos.

La rectora del CNE, Tania D’Amelio, recordó que la campaña estaba regulada por la Ley Orgánica de Procesos Electorales.

El Instituto Prensa y Sociedad (IPYS) calificó la de las presidenciales 2018 como “la campaña de la desinformación”.

“Los ciberataques, las negaciones de credenciales oficiales a la prensa para la cobertura, la difusión de contenido proselitista a través de instituciones y medios estatales, las dificultades para circular por parte de medios impresos, las agresiones a camarógrafos, así como las medidas sancionatorias a emisoras radiales, fueron algunos de los patrones que predominaron entre el lunes 7 al miércoles 16 de mayo, a solo tres días de los comicios presidenciales”, planteó IPYS en un informe.

Candidatos. Cinco candidatos comenzaron la carrera electoral: Javier Bertucci, Henri Falcón, Nicolás Maduro, Reinaldo Quijada y Luis Alejandro Ratti. Cuatro llegaron al final. Ratti tomó la decisión de retirarse para darle su apoyo a Falcón.

Centros de votación. El CNE habilitó 14.638 centros a escala nacional, con 34.143 mesas, y 276 en embajadas y consulados en el exterior. Por el presidente de la República podían votar 20.526.978 personas y 18.919.364 por los consejos legislativos.

Consejo Nacional Electoral. El 1 de marzo de 2018 el Consejo Nacional Electoral (CNE) informó que las elecciones presidenciales y las de consejos legislativos se realizarían el domingo 20 de mayo. La convocatoria la hizo la asamblea constituyente, que no goza de completo reconocimiento nacional e internacional, por lo que el proceso -según sus detractores- carece de legitimidad desde el comienzo.

“El CNE ha escogido discrecionalmente el momento de hacer los anuncios, la fecha de los próximos comicios y publicación de los cronogramas correspondientes para beneficiar al partido gobernante y dificultar la participación de otros actores políticos. Los comicios se desarrollan en tiempos y fechas arbitrarias, pues tradicionalmente las elecciones presidenciales en Venezuela se han realizado en diciembre”, denunciaron 43 organizaciones de la sociedad.

También acusaron al ente comicial de eliminar “actividades relacionadas al catastro, simulacro electoral, uso de la tinta indeleble”; también, de limitar la observación nacional y eliminar la internacional, de recordar los lapsos para la presentación de candidaturas, “la organización del Registro Electoral, la campaña electoral y el ensamblaje de material”.

“Colaboracionistas”. La oposición más radical calificó de colaboracionistas a quienes participaran en las elecciones presidenciales. Este señalamiento recayó especialmente contra Henri Falcón.

Chavismo. Maduro asegura que obtuvo 68% de los votos, pero con base en las cifras proporcionadas por el CNE, el 20 de mayo obtuvo 30% del Registro Electoral y no llegó a los 10 millones de votos que ofreció. Incluso para la propia base chavista fue evidente la ausencia de electores en los centros de votación.

Elecciones. El proceso electoral del 20 de mayo no fue libre ni creíble, aseguraron 43 organizaciones de derechos humanos. En un documento público, advirtieron que el CNE “sancionó a partidos políticos que no participaron en la elección de alcaldes de diciembre de 2017, aprobando un decreto que los obligó a someterse a un proceso de validación de su militancia, como condición para no ser eliminados. Esto no está contemplado en la legislación electoral vigente, ilegalizando así los partidos: Primero Justicia (PJ), Voluntad Popular (VP), Partido Unión y Entendimiento (Puente) y la Mesa de la Unidad Democrática (MUD)”. Recordaron también que no se permitió la legalización de organizaciones políticas del llamado “chavismo disidente”, como Marea Socialista (MS).

“La confianza en el sistema automatizado de votación sufrió un duro golpe luego de la denuncia hecha por la empresa Smartmatic, en 2017 a propósito de la inconstitucional elección de ANC. Aseguró que el CNE habría agregado “al menos un millón de votos” al total de participación registrado, y por primera vez en 13 años, no podía avalar los resultados oficiales.

Falcón. El exgobernador del estado Lara y fundador del partido Avanzada Progresista llegó hasta el final de la carrera electoral y consiguió -siempre con base en las cifras del CNE- casi 2 millones de votos.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) decidió no participar en los comicios, pero Falcón resolvió darle una oportunidad a los comicios a pesar de las condiciones adversas.

Fraude. “No reconocemos este proceso electoral como válido”, dictaminó Henri Falcón, el principal adversario de Maduro, al cierre de la jornada del 20 de mayo. Falcón denunció la presencia de puntos rojos del PSUV en las cercanías de los centros de votación.

El candidato acudió al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) para presentar los elementos que, en su criterio, invalidaban el proceso, pero la investigación no avanzó.

Fuerza Armada. La Fuerza Armada se comprometió a avalar los resultados que arrojara el CNE. Y el CNE anunció la victoria de Maduro.

Impugnación. El proceso fue impugnado por el candidato Henri Falcón, pero sin avances.

Legitimidad. El proceso electoral del 20 de mayo, y por ende, sus resultados, no contó con el aval absoluto de la comunidad internacional. A partir del desconocimiento del dictamen del CNE es que se fundamenta la decisión de más de 50 países de reconocer al presidente de la AN, Juan Guaidó, como presidente interino de Venezuela.

Negociación. Varios intentos de negociación se han desarrollado entre el Ejecutivo de Maduro y la oposición venezolana. El más reciente es el que se concretó esta semana en Noruega, con dos representantes del mandatario Nicolás Maduro (Jorge Rodríguez y Héctor Rodríguez) y tres de Juan Guaidó (Gerardo Blyde, Fernando Martínez Mottola y Stalin González). El pasado viernes 17 de mayo Maduro afirmó que, sobre estas conversaciones preliminares, hay “buenas noticias”.

Oposición. La oposición se dividió, para las elecciones del 20 de mayo, en el grupo de los “participacionistas” (encabezado por Henri Falón) y el de los “abstencionistas” (por la decisión de la MUD de no sumarse).

Puntos rojos. Los puntos rojos, o puntos de información y chequeo de votantes del PSUV, se convirtieron en un ítem fundamental de la denuncia de Henri Falcón para desconocer el proceso electoral del 20 de mayo. Falcón planteó al CNE que estos puntos se encontraban a menos de 200 metros de los centros de votación y que en ellos presuntamente se coaccionaba a los electores.

Reinaldo Quijada. El empresario y fundador del partido UPP 89 llegó al final de la carrera electoral, no tanto porque pensara que podría ganarle a Maduro, sino con la intención de mantener activa la propuesta del chavismo y la izquierda no alineados con Maduro.

República Dominicana. El proceso de negociación entre el Gobierno de Maduro y la oposición se frustró en Santo Domingo entre acusaciones mutuas.

¿Soluciones? Hay, al menos, dos iniciativas de negociación política en marcha: la de Noruega y la del Grupo de Contacto de la Unión Europea. Otros esfuerzos se desarrollan simultáneamente, tales como el documento promovido por los activistas Rafael Uzcátegui y Verónica Zubillaga, en el cual se llama a dirimir las diferencias por la vía electoral; y el encuentro promovido por Diálogo Social y el Grupo de Boston.