Ambos “cultivaron una gran amistad”, subrayó Luis Alberto Ramírez

El dirigente socialista Carlos Lanz está desaparecido desde hace cuatro meses. El saxofonista Víctor Cuica falleció este sábado 26 de diciembre. Pero los caminos de ambos se cruzaron en los años 1980, tal como lo recordó Luis Alberto Ramírez en un texto difundido por Whatsapp.

“Sería el año 1988, un grupo de compañeros de la corriente política “la Desobediencia Popular”, todos ellos estudiantes universitarios, venidos en militantes revolucionarios de siempre, conversando con Carlos Lanz sobre una de las fugas del Cuartel San Carlos. El diálogo se desarrolló a propósito de las obligatorias “medidas de seguridad. Es posible de mi parte algún error histórico en la narración de los hechos, razón por la cual pido disculpas”.

A la hora y el día acordados “a Carlos Lanz le corresponde llegar a la casa de Víctor Cuica, adyacente a la cárcel del Cuartel San Carlos. Él se presentará como agente de inteligencia. Y al entrar, revisa el inmueble en presencia de la pareja de Víctor
Cuica y le anuncia que se quedaría en resguardo de la vivienda. Toma todas las medidas de seguridad hasta llegar al lugar el artista Víctor Cuica”.

Según el relato “un agente del DIM llega al lugar porque al parecer habitaba la vivienda en sus funciones de agente del entonces DIM; Carlos Lanz al recibirlo lo desarma y lo detiene para mantener una extensa conversación con el agente; en su labor de pedagogo revolucionario nos indicó la importancia del trato humano al agente policial, nunca bajó su guardia en la vigilancia militar pero de igual modo mantuvo el discurso político sobre el detenido”.

Lo demás es historia: un túnel desde el Cuartel San Carlos llegaba a la casa de Víctor Cuica.

“Al salir del Cuartel San Carlos en 1985, él buscó la oportunidad de verse con Víctor Cuica a través de su primo, el actor Gustavo Rodríguez, y cultivaron una gran amistad. La formación ética y política de toda la pléyade de revolucionarios, y de Carlos Lanz en particular, se probó en esta operación del movimiento revolucionario venezolano de mitad de 1970”.

Como militante revolucionario “Carlos Lanz ha tenido ese cuidado de saber representar y reconocerse en su posición de militante revolucionario en todo terreno. Con tanta formación teórica, como tanta formación práctica y militar, Carlos Lanz se había ganado no sólo un reconocimiento en el proletariado venezolano, sino un respeto por la dirigencia política del aparato de Estado”.

Entonces, se pregunta “que metamorfosis ocurrió en el gobierno socialista de Nicolás Maduro, que Carlos Lanz es secuestrado y desaparecido y que la nomenklatura del Estado no ha tenido la responsabilidad política y administrativa de dar una respuesta ante la misteriosa desaparición”.

Como paradoja de la historia, recuerda que en el pasado, cuando era “secuestrado y desaparecido un dirigente revolucionario”, había protestas y movilización de calle. “Y en esta circunstancias de la desaparición forzada de Carlos Lanz Rodríguez prive un estado de silencio cómplice y hasta un momento de “comodidad histórica”. Cierto que múltiples iniciativas se han desarrollado a escala nacional, pero han sido lo suficientemente reducidas como para afirmar que se nos presenta “una discontinuidad moral” de las fuerzas revolucionarias en la historia”.

Es “un asunto de moral republicana y honor revolucionario que la próxima Asamblea Nacional dé una respuesta al país y al mundo. ¿Dónde tienen a Carlos Lanz Rodríguez?”.