La abogada y activista de derechos humanos Rocío San Miguel destacó el papel del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero y aseguró que tanto ella como su familia tienen mucho que agradecerle.
En una entrevista concedida a la periodista Shirley Varnagy, la activista San Miguel destacó que los defensores de derechos humanos no se programan agendas políticas: “Eso debe quedar claro. Zapatero nunca nos pidió que nos silenciáramos o diéramos algo a cambio para proceder con la diplomacia humanitaria; eso existe en muchos procesos políticos críticos”. “Zapatero es un presidente controversial y tiene un proceso pendiente en España, pero yo, en lo personal, y mi familia tenemos que darle las gracias porque intervino en muchos momentos mientras estuve en prisión”, ha añadido.
A su vez, aseveró que gracias a Zapatero pudo ser operada dos veces estando en prisión: “En abril de 2025 estuve a punto de salir en libertad, estuve 21 días hospitalizada y se abría la posibilidad de ir a casa; lamentablemente no pudo ser, pero él intervino. Zapatero intentó buscarme en agosto de 2025; allí está mi hija, casi tocamos la libertad, preparó la maleta —que fue la misma de enero— y había una nota que decía: ‘Mami, lo logramos’. Nunca olvido que fue quien ayudó a que mi hermano Miguel Ángel se montara en un avión para poder ser curado en España; nos dio asistencia humanitaria”.
Y ha subrayado que el “ruido exterior no debe menoscabar el agradecimiento genuino que yo tengo hacia esa persona por haber intervenido en momentos de vulnerabilidad”.
Sobre su detención
San Miguel recordó el día de su detención en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía. Así, ha dicho que ese día se disponía a salir de viaje con su hija y todo iba bien hasta que el oficial de migración le dijo que no podía irse y que esperase. “Tiene una alerta silenciosa, no había orden de detención. Espérese aquí”, ha dicho, sobre cuando llegó un funcionario y a la media hora la Dgmin.
“Me decían que el pasaporte tenía problemas, y a las 2:00 o 3:00 de la tarde apareció la Dgcim sin decirme nada”, ha añadido, señalando que allí conoció “el infierno”. “Detrás de una reja hay muchas historias, muchos dolores, muchas tristezas: desde lo familiar, no poder hablar con los tuyos, no saber qué pasa con ellos, ver que se te violan todos los derechos, la fractura y no tener atención médica —ocho meses fracturada—“, explicó.
“Celebro mi libertad plena, pero también pienso en las familias de las dos mujeres que condenaron a tres años; les queda poco de pena por cumplir en libertad y son madres de niños pequeños. Me encontré en los calabozos de la Dgcim con los militares condenados a 18 años, con el general Macías —que tiene libertad condicional— y con todos los de este caso que conocí en el proceso, porque no los conocía antes. Doy las gracias, pero con el corazón triste por las personas que quedan y por todos los presos políticos que tienen que salir en libertad; es un clamor nacional”, indicó.
Con información de El Plural





