En la lista de 10 países con la peor crisis alimentaria en 2019 figura Venezuela. Antes de la pandemia el Programa Mundial de Alimentos concluyó que, uno de cada tres venezolanos, se encuentra en inseguridad alimentaria y necesita asistencia. Productores agrícolas advierten que no tienen insumos, ni gasolina para trabajar

El hambre de Humberto, es una enfermedad que empezó mucho antes que el coronavirus SARS-CoV-2 cambiara la historia del mundo en el siglo XXI. Pero ese muchacho, que vive en la calle, en una zona comercial de Caracas y debe escoger entre la basura su desayuno del día, ya sufre las consecuencias de la pandemia.

El director del Programa Mundial de Alimentos, David Beasley, no ha ahorrado palabras para advertir que la COVID-19 puede generar una hambruna en varios países, donde hay conflictos e inestabilidad. Un trabajo especial de la BBC incluye a Venezuela, en una lista de cinco naciones en las que puede haber una “hambruna bíblica” en los próximos meses.

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-52402210?ocid=wsmundo.chat-apps.in-app-msg.whatsapp.trial.link1_.auin

“Si no actuamos ya, estaremos enfrentando una crisis múltiple de hambruna de proporciones bíblicas en unos pocos meses”, advirtió Beasley el pasado martes 21 de abril.

https://www.univision.com/noticias/salud/la-onu-advierte-que-si-no-actuamos-ya-la-pandemia-provocara-una-hambruna-de-proporciones-biblicas

En una entrevista con CBS, Beasley señaló que, al ocurrir la pérdida de empleo y las familias verse sin alimentos, “se producirán disturbios”.

Cerca de 10 saqueos, intentos de saqueos y protestas se registraron en varias zonas de Venezuela esta semana. Un manifestante fue asesinado en el estado Bolívar.

La crisis no es una cosa nueva, pero sin duda que la covid-19 la agrava. Según el Reporte Global de la Crisis de Alimentos  Venezuela figura entre los 10 países con las peores crisis alimentarias del año 2019.

El Programa Mundial de Alimentos elaboró el informe “Evaluación de seguridad alimentaria: Principales hallazgos”, difundido en febrero de 2020 y de acuerdo con el cual 7,9% de la población en Venezuela (2,3 millones) está en inseguridad alimentaria severa y 24,4% adicional (7 millones) está en inseguridad alimentaria moderada. El PMA estima que una de cada tres personas en Venezuela (32,3%) está en inseguridad alimentaria y necesita asistencia.

“Incluso en los estados con los índices más bajos de inseguridad alimentaria, incluyendo a Lara (18%), Cojedes (19%) y Mérida (23%), se estima que aproximadamente una de cada cinco personas está en inseguridad alimentaria. Once estados presentan índices superiores a la prevalencia nacional de inseguridad alimentaria severa, los índices más altos se encuentran en Delta Amacuro (21%), Amazonas (15%), Falcón (13%), Zulia (11%) y Bolívar (11%)”, asegura el informe.

Casi uno de cada cinco hogares (17,8%) tiene un nivel inaceptable de consumo de alimentos. “Las familias venezolanas consumen cereales, raíces o tubérculos a diario y complementan su consumo de cereales con legumbres (caraotas, lentejas) tres días a la semana y con lácteos cuatro días a la semana. El consumo de carne, pescado, huevo, vegetales y frutas está por debajo de los tres días a la semana para cada uno de estos grupos de alimentos. La falta de diversidad en la dieta indica una ingesta nutricional inadecuada”.

Con esos antecedentes, que incluyen las sanciones como un factor agravante (no causante) del hambre, aparece la covid-19. En Venezuela, la pandemia ha tenido características diferentes, por elementos como las fallas en servicios públicos y la escasez de combustible.

No poder garantizar los insumos necesarios ha hecho que prácticamente se pierda el ciclo de siembra de invierno, alertó Celso Fantinel, vicepresidente de Fedeagro. En estas circunstancias solamente se podrán sembrar 50 mil hectáreas de maíz y 20 mil de arroz, advirtió Carlos Odoardo Albornoz, presidente de Instituto Venezolano de la Leche y de la Carne (Invelecar). Esta cantidad no solo no cubre los requerimientos de la población, sino que tampoco satisface las necesidades de alimentos para animales.

Entre mayo y septiembre, por ejemplo, habrá escasez de frutas y hortalizas, calcula Fantinel, para quien la falta de combustible está poniendo en riesgo la continuidad del trabajo agrícola. El vocero de Fedeagro subraya, además, que no hay recursos para importar los alimentos que no se puedan producir en el territorio nacional.