Este 1 de diciembre se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra el Sida. La epidemia está fuera de control en Venezuela y en el mundo, explica el médico Mario Comegna. En el país hay antirretrovirales porque los aporta la OPS. El gobierno no pone “ni una puya”

Si es verdad que hay nombres y personas que son épocas, Mario Comegna es el retrato de un periodo de luchas. El mismo en el que la sociedad organizada logró –en los años 90 del siglo XX- que el Estado venezolano reconociera los derechos de las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), causante del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida).

En estos años Comegna no ha dejado de trabajar y la epidemia de VIH-sida no ha dejado de avanzar. Antes y ahora, los estigmas y prejuicios han marcado una parte de la pauta. Una enfermedad que se transmite, fundamentalmente, por contacto sexual, es objeto de bromas, en el mejor de los casos; y de rechazo y condena, en el peor.

-¿Podemos hablar de una epidemia controlada o no controlada?

-No. Actualmente en Venezuela y en el mundo hay una epidemia que está fuera de control, y una de las cosas que está caracterizando esta epidemia de VIH en el mundo es que está relacionada con la pobreza. Y toda enfermedad relacionada con la pobreza se va de control, porque los recursos van disminuyendo, los gobiernos no le ponen tanta atención. Ya vamos para 40 años de epidemia y no se ha logrado controlar.

-¿Tenemos tratamientos?

-Los está dando la OPS, Onusida. Los aporta el Fondo Global.

-¿El gobierno no está poniendo nada?

-Ni una puya. Cero. Desde 2016.

Está garantizado el tratamiento hasta 2021. “Estamos bien cubiertos. Las cantidades que han llegado son suficientes”, para unas 110 mil personas.

La COVID-19 se ha convertido en un problema adicional, no solo para las personas con VIH. “Todo se está enfocando a tratar la pandemia de COVID y se han descuidado otros problemas de salud, no solamente para el VIH”, además del miedo de las personas a acudir a un centro asistencial por el riesgo de contagio con el coronavirus. Adicionalmente los recursos se han priorizado para la pandemia.

Las personas con VIH en mayor riesgo de complicaciones por COVID-19 son las que no tienen la infección controlada, advierte. Pero es cierto que las comorbilidades –como  hipertensión- pueden aumentar la vulnerabilidad.

La edad de mayor riesgo, recuerda Comegna, es de 15 a 40 años. Los hombres que tienen sexo con hombres siguen siendo la población más afectada, aunque las mujeres también se infectan. La proporción es de una mujer por cada dos hombres. Las mujeres son vulnerables por la biología, por la sociedad, por la cultura: “No pueden negociar el sexo con su pareja”.

El sexo anal es la práctica sexual más riesgosa, puntualiza el médico. Le siguen el sexo vaginal y el sexo oral. La posibilidad de transmisión con el sexo oral “es baja, pero existe”, y por eso se recomienda la felación con el preservativo.

La epidemia afecta especialmente a la población trans, discriminada por todas partes, con una prevalencia de 30% según un estudio de la OPS. “Hasta para ir a los hospitales es duro. Van en grupo, para protegerse”.

Lo poco que se informa en el país no es específico. “Si sabes que el mayor riesgo es para los hombres que tienen sexo con hombres, ¿por qué no puedes hacer una campaña dirigida a ellos?”, se pregunta. Cita a la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Carisse Etienne, quien dijo que la desinformación es un atentado contra la salud.

Mario Comegna siente “una gran frustración, porque teniendo las herramientas y las posibilidades de hacer cambios, cueste tanto, sea tan difícil”. Ciertamente en los años de la epidemia en Venezuela ha habido progresos, pero “genera mucha frustración que al hospital lleguen personas muriéndose por enfermedades relacionadas con el VIH simplemente porque no se hicieron una prueba”.

-¿Los pacientes están llegando tarde?

-Están llegando tardíamente. Los catalogamos como diagnóstico tardío. Llegan ya con sida. Nosotros queremos que las personas lleguen precozmente, que tengan acceso a las medicinas, que se traten y que tengan una expectativa y una calidad de vida estupendas.

-¿Con qué enfermedades oportunistas están llegando los pacientes?

-Desgaste orgánico, diarreas crónicas, enfermedades pulmonares, histoplasmosis. Una de las grandes preocupaciones es la tuberculosis; estamos viendo formas de tuberculosis muy severas, no solamente pulmonar.