Con una pancarta similar a una cédula, y que decía “soltera por discriminación”, Génesis Millán manifestó este lunes 31 de enero a las puertas del TSJ

Una torta de boda, elaborada con tela y otros materiales, adornó este lunes 31 de enero la entrada del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Parada a su lado estuvo Génesis Millán, activista LGBTIQ+, para ratificar que quiere casarse con su novia en Venezuela pero las leyes no lo permiten.

El arcoíris de la diversidad sexual acompañó la manifestación convocada por Venezuela Igualitaria y otras organizaciones para exigir al TSJ un pronunciamiento sobre el matrimonio civil igualitario. Como lo recordó Giovanni Piermattei, presidente de Venezuela Igualitaria, han hecho reiteradas solicitudes a varias instancias, y hasta ahora no han tenido respuesta.

“¿Por qué estoy exigiendo el matrimonio civil igualitario? Porque es un derecho, y no se debe negar un derecho. En Venezuela lamentablemente no se ha legislado a favor de los derechos humanos de las personas LGBTIQ+. Exigimos que se apruebe el matrimonio civil igualitario como un derecho para el reconocimiento a todos los tipos de familias. Amar debe ser legal, ese es uno de nuestros eslóganes. No debemos ser excluidas las personas homosexuales, transexuales”, expone Millán. “Es inconstitucional el artículo 44 del Código Civil. Definitivamente es momento de legislar a favor. Existe una omisión de la Asamblea desde hace ocho años, al presentarle el proyecto de matrimonio civil igualitario. Es lo que venimos a exigir a la Sala Constitucional del TSJ”.

-¿Qué cree que lo impide?

-Venezuela tiene una sociedad extremadamente y ridículamente conservadora. Hay un fundamentalismo religioso que también tiene mucho que ver en el tema de aprobar derechos para la población LGBTIQ+, y en general, para la diversidad. Sin duda alguna hace falta voluntad política, generalmente se dice que es porque no estamos organizados, pero cada año mostramos lo organizados que estamos, mostramos que hemos ido trabajando arduamente para construir juntos, pero se nos ha hecho cuesta arriba porque siempre nos ponen trabas, siempre existen cosas que nos limitan para alcanzar los objetivos como la reforma del Código Orgánico de Justicia Militar que penaliza con uno a tres años las relaciones homosexuales o la expresión de la sexualidad de los oficiales que están prestando el servicio. Siempre vemos un cerco al alcance de nuestros derechos.

-¿Cómo romper el cerco?

-Los pasos que hemos dado desde el principio han sido los más cívicos posible. Siempre nos hemos organizado de forma cívica. De hecho, hemos seguido los canales regulares, que es la entrega de documentos, la solicitud de manera más respetuosa, siempre. Sin embargo, al ver que pasan los años, que nos siguen ignorando, que siguen omitiendo nuestros derechos y la omisión también constituye discriminación, pues entre las organizaciones debemos buscar un nuevo método que podamos aplicar para poder ser escuchados, porque ya basta del silencio cómplice de las autoridades.

-¿Qué les respondería a quienes le dicen que no tiene ese derecho?

-Debo decir que amar es natural, lo que no es natural es discriminar. Que debemos erradicar este odio que existe, este rechazo a lo diferente. Tenemos que recordar que esta discriminación y este odio son socialmente impuestos. Es una deformación cultural. Se nos ha enseñado que está mal ser distintos. Pero no. Lo que está mal es discriminar y rechazar a los demás solo por ser diferentes.

-¿Por qué vino con esa torta?

-(Risas) Esa torta no es mía, pero si me la pudiera llevar, me la llevaría y la pondría en todas las fiestas.

-Pero vino con una cédula.

-Vine con una cédula que dice “soltera por discriminación”.

-¿Estaría casada?

-Sí. Si pudiera casarme amaría casarme en el país. No quiero verme obligada a tener que irme de mi país.

-¿Se lo ha planteado?

-Muchas veces. Muchas veces. Tengo mi pareja desde hace tres años. Quisiera estar con ella, quisiera poder casarme y, además de eso, tener el reconocimiento que tienen todas las parejas. Nosotras no tenemos reconocimiento legal de ninguna forma. Ni siquiera, derechos patrimoniales. Si alguna de las dos está en una situación de salud delicada la pareja no puede tomar decisiones al respecto. Nos vemos obligados a ser considerados como “el amigo, la amiga, el primo, la prima”.