Decidir entre una estación subsidiada o dolarizada es un dilema para muchos venezolanos, puesto que la inversión es representativa y cualquier gasto inferior representa más de una comida para los venezolanos

Violación en los horarios de trabajo, intromisión de carros de terceros -irrepestando la cola de conductores-, desinformación, engaños, entre otras arbitrariedades fueron parte de las denuncias que realizaron los conductores caraqueños en la estación de servicio de La Castellana, al este de Caracas.

Más de ocho horas empujando carros en una fila para surtir combustible fueron perdidas por más de 100 ciudadanos caraqueños, quienes no podían entender como una gandola de gasolina pudo acabarse en tan pocas horas.

María Bermúdez, conductora, calificó como inaceptable que una cisterna de combustible estuviera llenando la estación cerca de las 9 am y a las 5 pm, los funcionarios de seguridad alegaran que no contaban con gasolina para las personas que llevaban horas en la espera.

Según lo anunciado por las autoridades cada estación debía trabajar de 5 am a 5 pm, sin embargo, en la bomba de La Castellana el proceso de surtir comenzó a las 10am, pero los funcionarios ni el dueño de la estación cumplieron con los horarios anunciados.

“Comienzan a trabajar tarde y la culpa es de nosotros. ¿Quién recompensa el tiempo perdido? Las horas sin poder ir al baño, tener que empujar el carro por las avenidas, perder un día de trabajo”, dijo Bermúdez, quien se cansó de preguntarle a los oficiales: “¿Porqué no cumplieron con el horario de apertura pero sí con el cierre?”.

Después de las 5:30 pm del pasado martes 2 de junio, llegó una nueva cisterna con 38 mil litros de combustible, que calculado a 70 litros por carro, permitirían surtir más de 500 tanques. Sin embargo, se negaron a seguir despachando o reconocer las horas que estuvieron sin brindar gasolina.

La subsidiada duró dos días en La Castellana

Lo peor, relató Federico Valdez: “es que mañana la estación estará a precios dolarizados”, citando a los funcionarios que custodian la estación, dicha bomba no figura en el listado de las bombas con servicio a precio internacional, situación que provocó gran molestia en los presentes.

“¿Qué diferencia hay entre hoy y mañana? ¿De dónde proviene la gasolina? ¿Qué la hace diferente?”, fueron parte de los reclamos de la conductora Judith Rodríguez, quien volvió a su casa con una gran desilución, lagrimas en los ojos y el tanque del gasolina vacío.

Sin saber si es un simple rumor o una certeza, muchos conductores mostraron su impotencia al no poder surtir sus tanques a precios dolarizados y con el temor que la situación se repita en todas las estaciones.

El comentario de la dolarización de estaciones también corrío en la bomba de La Floresta y San Ignacio.

Aún con irregularidades

Después de varios incidentes, discusiones y solicitudes de ser escuchados con resultados negativos, algunos presentes denunciaron que en la estación mencionada algunos vehículos, que no estaban en la cola, fueron surtidos y cuando consultaron a que se debía eso hecho, funcionarios de seguridad denunciaron que: “fueron autorizados por el General”.

Conductores alegan que la situación en las bombas no ha cambiado antes del ajuste de precio, puesto que siempre hay trabas para cumplir con el llenado de los tanques y además denuncian que constantemente funcionarios o personas vinculadas a la estación dejan pasar a terceros que no cumplen con la cola de vehicular para recargar combustible.

Otra de las grandes molestias es que el trato de los funcionarios es bastante ofensivo, arbitrario, nada conciliador y sobretodo con mucha falta de conciencia o empatía con las personas que realizan la cola para surtir.