El comienzo del año 2020 estuvo marcado por una afección nueva que ha cobrado 500 mil vidas. Seis meses después algunas cosas variaron: Ya se sabe que no es solo una enfermedad solo respiratoria. Cambió el patrón de uso del tapabocas. Se comporta de una manera predecible: todos los países van a una fase exponencial

No será recordado como un 31 de diciembre cualquiera. El 31 de diciembre de 2019, China reportó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) el primer caso de coronavirus. Este martes 30 de junio, se cumplen los primeros seis meses de la enfermedad, un azote que ha afectado a 10 millones de personas y ha causado la muerte de 500 mil.

Para quienes estén cansados de vivir con tapabocas, gel desinfectante y guantes, el director de la OMS, Tedros Adhanom Gebreyesus, envió una advertencia: “Con diez millones de casos y medio millón de muertos, a menos que abordemos los problemas, la falta de unidad nacional y la falta de solidaridad internacionales, lo peor está todavía por llegar”.

Con 48 fallecimientos confirmados oficialmente y 5.530 casos, Venezuela apenas avanza en el espinado camino de la epidemia. La Academia Nacional de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales (Acfiman) advirtió que entre julio y septiembre Venezuela podía llegar a mil casos diarios.

¿Cuáles son algunas de las lecciones aprendidas en seis meses?

1)No solo es respiratorio. Al comienzo se pensaba que únicamente atacaba los pulmones y que causaba neumonía. Las investigaciones demostraron que causa inflamación, que se forman coágulos de sangre y que hay una reacción inflamatoria generalizada. Es una enfermedad multisistémica, como lo explicaron a la BBC varios científicos británicos. Lea más en:
https://www.bbc.com/mundo/noticias-52793269

Estos coágulos pueden tapar los pulmones o dificultar que la sangre llegue a órganos como el corazón. En los pacientes graves se ha detectado la “tormenta de citoquinas” (reacción inmunitaria que puede ser mortal, porque se liberan demasiadas citoquinas) y se puede llegar a la muerte.

2 )La cuarentena es la medida más eficaz… pero difícil de sostener. Parece una política de la Edad Media trasladada al siglo XXI. Más la práctica indica que el confinamiento es la medida efectiva para reducir casos y muertes, reitera el infectólogo Manuel Figuera.

Para contener los focos hay que evitar la movilización, subraya Enrique Montbrun, médico especializado en emergencias. No es que el confinamiento desaparecerá la enfermedad; es que hace más lento el contagio.

3 )El tapabocas para todos. Inicialmente, se remarcó que los tapabocas solo debían ser usados por las personas con el virus o con sospecha de tenerlo. Pero la experiencia de los países asiáticos, de empleo masivo de las mascarillas, se impuso en el mundo.

Mención aparte merece la situación venezolana, donde -según datos proporcionados por Mauro Zambrano, del Sindicato de Hospitales y Clínicas-
en la mayoría de los centros de salud los trabajadores elaboran sus tapabocas y deben reutilizar los que tienen, porque el Estado no garantiza la dotación.

4) Todos van a la curva exponencial. Que un gobierno diga que se está a salvo de las complicaciones puede ser, no solo arrogante, sino peligroso. La epidemia se comporta estereotipadamente, confirma el infectólogo Julio Castro. Para unos, antes; para otros, después, pero todos van a llegar a lo mismo: una fase lineal y una fase exponencial. La velocidad de crecimiento obedece a factores como la dinámica social y económica, al contacto entre las personas, la movilidad.

Según Castro, Venezuela se parece más a un país africano que a un país del Primer Mundo en cuanto a la diseminación del virus.

“No podemos ser triunfalistas y pensar que el comportamiento de la COVID-19 en Venezuela será distinto del comportamiento en naciones vecinas”, asevera el infectólogo Mario Comegna.

5) Es clave invertir en la protección del personal de salud. Médicos, enfermeras, trabajadores de la salud son clave para poder actuar ante la COVID-19. Ya hay suficiente experiencia como para saber que se debe proteger a los médicos o enfermeras para garantizar la atención de los pacientes. Mientras no se garantice el resguardo de los trabajadores de la salud la población corre peligro, alerta Zambrano, porque esos trabajadores pueden enfermar a otros.