Hay zonas de Caracas que prácticamente se han convertido en ancianatos: Personas mayores solas en casas enormes en sectores de clase media, explica Francisco Cabezas, director de la ONG. Antes no eran protagonistas de la crónica roja, pero ahora sí, subraya.

Se quedan solos en casas o apartamentos enormes en los que meses atrás se escuchaban las risas y hoy aturde el silencio. En sus propios hogares son agredidos, asesinados, y su rostro es otro más de los muchos de la crisis venezolana. La asociación civil Convite ha documentado la muerte violenta de más de 300 adultos mayores en Venezuela durante 2018.

La migración de registra principalmente en personas de 18 a 45 años, porque los mayores “no migran”, subraya Francisco Cabezas, director de Convite. Los que se quedan solos pueden ser blanco del hampa; incluso, en sus propias casas (en 20% o 30% de los casos).

“Hay varios factores: tenemos zonas en Caracas que se han convertido en ancianatos. Son personas mayores en enormes casas, en enormes viviendas que no pueden mantener”, enfatiza Cabezas. A esto se suma el que los adultos mayores “suelen ser de hábitos rutinarios, siguen una misma ruta, y esto los hace predecibles y blanco fácil de la delincuencia”.

Por si fuera poco, sus propios familiares se han convertido, en algunos casos, en sus victimarios. Hijos, nietos, sobrinos pueden asaltarlos por dinero, por quedarse con una vivienda o con una herencia. “En un caso, por sacar la dentadura de oro del abuelo”, precisó. No falta el asalto sexual.

Desde el año 2016 “hemos visto un aumento de los ataques contra los adultos mayores, que no solían ser protagonistas de las páginas rojas”. Ahora lo son, y en una proporción de 6 hombres por cada 4 mujeres. “En la mayoría de los casos los perpetradores son hombres”.

De acuerdo con Convite, los estados con más hechos son Zulia, Aragua, Trujillo, Miranda, Anzoátegui y el área metropolitana de Caracas.

También ha aumentado el número de personas que fallecen en colas para cobrar la pensión: solo en 2018 murieron 16, por infarto. 90% de los casos se registraron en Zulia.

“Cada vez son más los adultos mayores que se quedan solos, y eso los expone a la violencia, especialmente en zonas de la otrora clase media alta”, advierte Cabezas.

Envejecer en Venezuela se ha convertido en un problema, y no solo por la criminalidad. Los hogares para adultos mayores se han ido reduciendo, al punto de que en 2016 había 126 en Caracas y en 2019 se contabilizan menos de 100. “Los que quedan nos dicen que su principal dificultad es la comida, la posibilidad de abastecerse de manera regular de comida; sobre todo, la proteína”. Se han impuesto, entonces, otras modalidades, como los centros-día, al igual que la restricción para aceptar nuevos huéspedes.

A escala nacional, calcula Cabezas, persisten entre 160 y 180 ancianatos, mayormente privados. “Necesitaríamos unos 250 ancianatos que puedan brindar atención a unas 1.500 personas que la necesitan”. No solo se requiere la estructura, sino que los servicios como electricidad y agua realmente funcionen.