La organización Expresión Libre, a propósito del Día del Periodista, advirtió sobre las precarias condiciones en las que se ejerce el periodismo en Venezuela y criticaron el rol de los medios del Estado: “No le ofrecen a la población más que un discurso unidireccional de propaganda y proselitismo”.

En un comunicado difundido este sábado 17 de junio, la coordinadora de la organización, Silvia Alegrett, afirmó: “La autocensura y la censura, que llega hasta el cierre de medios y programas audiovisuales, socavan la democracia”.

Este es el comunicado completo:

Para la Asociación Civil Expresión Libre, Periodistas por la Paz y la Democracia, una nueva conmemoración del Día Nacional del Periodista venezolano resulta una fecha por demás propicia para hacerles llegar nuestra palabra de aliento, solidaridad y reconocimiento a estos profesionales de la comunicación que en medio de grandes dificultades y a riesgo de su integridad física y su propia libertad laboran cotidianamente para mantener debidamente informada a la colectividad venezolana.

Es así mismo una oportunidad para que el gremio periodístico y la sociedad civil, en general elevemos enérgicamente nuestra voz de reclamo exigiendo, a quienes hoy ejercen el control omnímodo del Estado, el respeto a los derechos de libertad de expresión e información y al ejercicio de la labor profesional informativa, garantías que han sido severa e impunemente vulneradas durante los últimos veinte años.

Como es motivo de preocupación mundial, la sociedad venezolana está sumida en una crisis que abarca todos los órdenes de la vida de los ciudadanos, hoy impedidos de satisfacer las necesidades más elementales en medio de un colapso económico e institucional, producto de las erradas políticas de estas últimas dos décadas. Más de 5 millones de personas han abandonado el país en busca de condiciones de vida.

Los venezolanos rechazan radicalmente una existencia en condiciones abyectas y sin derechos ciudadanos, como a las que pretenden condenarlos. Salir de esta crisis hace imperioso que los periodistas puedan informar debidamente sobre la exacta dimensión de los problemas, ayudar con su labor informativa e investigativa su análisis y comprensión y facilitar la definición, con la participación de la sociedad, de posibles vías de solución.

Las condiciones socioeconómicas de los periodistas venezolanos no tienen punto de comparación. Desde que quienes hoy ejercen el poder revelaron sin disimulos su objetivo de instaurar una hegemonía comunicacional, lo que hemos presenciado es el desmantelamiento paulatino de la vigorosa red de medios impresos y audiovisuales del sector privado con la que contaba Venezuela hasta el final del siglo XX. La destrucción de la economía nacional hace difícil la supervivencia de medios. Han desaparecido miles de puestos de trabajo, el salario se desvaneció y desaparecieron los contratos colectivos, algunos de ellos con más de 60 años de existencia.

En un país donde la corrupción ha alcanzado los mayores niveles y la mayor impunidad de nuestra historia, los organismos del Estado venezolano operan sin ninguna transparencia ni posibilidad de escrutinio público: escasamente aportan informaciones sobre su quehacer y regularmente niegan las que les exigen los periodistas e incluso los particulares en ejercicio de un derecho constitucional. En medio de la mayor opacidad, se ha dilapidado una suma de recursos con la cual se ha podido construir el futuro de varias generaciones de venezolanos.

La situación es en extremo grave y delicada. Para que los periodistas y los medios de comunicación puedan ejercer cabalmente su labor informativa es necesario que se garantice el acceso a las fuentes de información pública y que además, cesen las prácticas discriminatorias contra los medios independientes y en favor de los medios oficiales.

Tan importante como ello es que cesen de una vez por todas las agresiones físicas a los periodistas, de las cuales por cierto no escapan ni las mujeres reporteras. Son constantes las detenciones, las intimidantes medidas judiciales, la destrucción y robo de los equipos de trabajo o las agresiones físicas y verbales por el simple hecho de dar cobertura a los aspectos más visibles de la crisis nacional y las múltiples protestas ciudadanas que ellas generan. Estas afectaciones se dan por centenares cada año y han sido miles durante estas dos décadas del modelo político inaugurado en 1999.

La autocensura y la censura, que llega hasta el cierre de medios y programas audiovisuales, socavan la democracia. Los medios del Estado venezolano, usufructuados únicamente por los voceros del oficialismo, no le ofrecen a la población más que un discurso unidireccional de propaganda y proselitismo.

Finalmente, este 27 de junio, Expresión Libre manifiesta su solidaridad, respaldo y admiración hacia los periodistas venezolanos que, aún en medio de estas dificultades, realizan su labor con idoneidad y grandes méritos, como lo atestiguan los importantes premios que ha merecido en el exterior.