El avión fue presuntamente vendido y poco después fue llevado a México para numerosos vuelos de mantenimiento

Así lo confirmaron las Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI) del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) de los Estados Unidos, quienes fueron los encargados de confiscar 2.107 kilogramos de cocaína y un jet Gulfstream III (GIII), por violar la ley extranjera sobre narcóticos por parte del Gobierno de Guatemala.

La incautación se ejecutó el pasado 26 de julio, por parte de HSI Guatemala y se basó en una solicitud de garantía de HSI Orlando y como parte de la Iniciativa Nacional de Tráfico de Aviación de HSI HOMECORT.

“Al utilizar una variedad de técnicas de investigación y aprovechar alianzas sólidas, los esfuerzos de coordinación durante esta investigación no pueden ser subestimados”, dijo David J. Pezzutti, agente especial adjunto de HSI Orlando a cargo. “Dirigirse a organizaciones criminales transnacionales, como los narcotraficantes, ha sido un esfuerzo colectivo y en equipo de varias agencias y unidades que culminó con esta incautación sustancial de cocaína”.

En marzo de 2019, HSI Orlando recibió información de que el GIII probablemente se vendería y luego se usaría para transportar drogas ilegales. En abril de 2019, HSI Orlando comenzó a monitorear el avión.

La aeronave habría volado presuntamente a Venezuela y terminó en territorio guatemalteco donde fue interceptado por el ejército de ese país. Los narcotraficantes hundieron el avión e intentaron enterrar la cocaína. La Unidad de Investigación Criminal Transnacional de HSI Guatemala fue desplegada y participó en la incautación, procesando la evidencia con el Ministerio Público. Esta investigación está dirigida a los coordinadores guatemaltecos a través del puente aéreo de cocaína.

Con información de EVTV Miami