¿Murió por plásticos? ¿Porque se enredó en artes de pesca? ¿Cuál es la salud del mar en el que estaba? El oceanólogo José Ramón Delgado, director de la Fundación Caribe Sur, señala que se necesitan refugios para animales marinos y activar grupos de rescate que actúen en caso de varamiento

Una ballena que encalló en el Parque Nacional Laguna de La Restinga (Nueva Esparta), presumiblemente el 13 de junio, deja un montón de preguntas por responder.

Por la información de la foto el animal llegó muerto a la costa, explica José Ramón Delgado, oceanólogo y director de la Fundación Caribe Sur.

Todavía no ha sido identificada por un experto, indica, pero por las fotografías parece ser una ballena sardinera joven, común en aguas venezolanas. Estudiarla permite obtener información sobre el estado de los cetáceos y el estado de salud del mar; pudo haber muerto por plásticos o por haberse enredado en artes de pesca abandonadas. Ella es “una fuente de información para quienes estudian ciencias del mar. Se debe hacer la autopsia y aprovechar el esqueleto para el museo marino de Boca de Río”.

Pero para estudiarla se necesitan personas preparadas y dotadas con equipamiento como guantes y mascarilla. El investigador rememora que en 1997 murió un guardafaunas en Los Olivitos (Zulia) atendiendo un varamiento de ballenas, porque contrajo una infección y falleció. Cuando el animal está vivo (varamiento) es clave el trabajo y la paciencia. Una vez, en Brasil, Delgado participó en la devolución al mar de un ejemplar de más de 20 metros. Fueron tres días de trabajo, recuerda.

La ballena sardinera es bastante común, se acerca en temporadas de sardinas, aprovecha las aguas del Caribe para el apareamiento, describe. No es raro que sean avistadas en aguas de la isla de Margarita. También está el tiburón ballena, que no es un cetáceo. “En Venezuela se han avistado orcas y cachalotes. Frente a las costas de Vargas se avistaron orcas recientemente”.

Los varamientos no son un hecho extraño para el país: más de 600 entre 1988 y 2014, según los investigadores Jaime Bolaños, Clemente Balladares, Héctor Barrios y Luis Bermúdez. “Las principales causas de varamiento/muerte de cetáceos fueron las interacciones con pesquerías, capturas directas y colisión con embarcaciones, que representaron el 59% de los casos. Se recomienda la creación de una red nacional y regional para la atención oportuna de estos eventos y el mejoramiento de las capacidades de los participantes en este proceso”, plantearon los científicos.

https://www.researchgate.net/publication/301348292_Varamientos_de_cetaceos_en_Venezuela_1988-2014

En estos casos es fundamental devolver los animales al mar, sin olvidar que la exposición al sol los deshidrata y los mata y que el peso contra la arena hace que sufran daños internos que les causan la muerte, subraya Delgado. Tampoco hay que rodarlos, porque se les puede romper una aleta. Para la correcta atención hay protocolos, que incluyen mantener las aletas húmedas y tapadas.

Lo importante es atender el caso, salvar al animal que está varado.

Cuando la ballena muere hay que garantizar la autopsia a fin de determinar que provocó la muerte y evitar otros fallecimientos, porque puede haber artes de pesca flotando en un lugar de paso de cetáceos. El investigador lo compara con el trabajo de un equipo CSI.

Entre tantos problemas, Venezuela puede agregar otros si se pone la mirada en los varamientos. En este momento no existe un grupo organizado de trabajo con cetáceos, y las condiciones que se necesitan son muy costosas: laboratorio y transporte, un médico veterinario, detalla. Tampoco hay refugios para animales marinos. Al tener más de 4 mil kilómetros de costa necesitamos tres o cuatro refugios marinos, calcula.

Hacer la pesquisa permite conocer más de la salud del mar, tema que preocupa especialmente a José Ramón Delgado por los factores que la vulneran y porque los científicos marinos venezolanos han debido migrar a otros países. “Desde el año pasado ha habido denuncias de la sociedad civil organizada sobre derrames sistemáticos de petróleo provenientes de las refinerías a la orilla del mar” y el hecho de que no se ejecute el plan para atenderlos. Las imágenes de satélite “han evidenciado las manchas en la superficie, pero el efecto de ese petróleo sobre la fauna asociada al fondo del mar no se sabe”.