A los 40 años de su creación, la Fundación Azul Ambientalistas mantiene vigentes sus líneas de acción frente a desafíos emergentes como el cambio climático, la contaminación por microplásticos y la transición energética. Como parte de su visión prospectiva, la Fundación promueve el Solarismo, paradigma que plantea la transición hacia un modelo energético limpio, descentralizado y sostenible basado en el aprovechamiento de la energía solar.
«La naturaleza no necesita espectadores; necesita ciudadanos dispuestos a defenderla. Este aniversario representa la continuidad de una conciencia sembrada hace 40 años que sigue rindiendo frutos por la vida y el territorio», enfatizan sus directivos: Gustavo Carrasquel Parra, Yohan Flores, Rafael Peñaloza y un equipo multidisciplinario de educadores y comunicadores.
Surgida en 1986 en las aulas de la Universidad del Zulia por iniciativa de activistas e investigadores como Lenín Cardozo Parra, Antulio Rondón, Norka Parra, Amanda Antillano, Jorge Perozo Bracho, Elio Ríos Serrano y Beatriz Nava, la institución democratizó la causa ecologista y llevó discusión ambientalista de los gabinetes académicos e institucionales hacia las calles, las aulas y las comunidades.
Esta es una organización sin fines de lucro fundada el 1 de septiembre de 1986 en Maracaibo, Venezuela. Está dedicada a la investigación, educación ambiental, conservación de ecosistemas marinos y terrestres, comunicación estratégica y promoción de la gestión ambiental ciudadana.
Contingencias ambientales
El despliegue de los primeros murales ecológicos en las paredes de Maracaibo posicionó el agua, la fauna, los bosques y el Lago de Maracaibo en el centro del debate público. A lo largo de su trayectoria, la Fundación consolidó programas emblemáticos:
- Programa Ecoescuelas: Red de formación práctica que transformó centros educativos en núcleos de compostaje, siembra, reciclaje y manejo responsable de residuos.
- Red de ECOparques: Propuesta de ecoturismo sostenible en el estado Zulia para la valorización comunitaria de reservas naturales como Tierra de Sueños, Ojo de Agua El Cardón, Refugio de Dantas, El Guacuco, Las Piedras y los Médanos de Mara.
- Divulgación de patrimonio natural: Promoción en el imaginario internacional de fenómenos y ecosistemas clave, como el Relámpago del Catatumbo.
- En las costas venezolanas (incluyendo Aragua, Carabobo y La Guaira), Azul Ambientalistas combina jornadas de saneamiento superficial y marino con la investigación técnica. La organización evidenció la presencia de plásticos en el fondo marino mediante limpiezas submarinas y desarrolló proyectos de restauración ecológica en áreas costeras como Choroní. También ha ejercido un monitoreo constante sobre las agresiones a los ecosistemas:
- Monitoreo de derrames de hidocarburos y alerta de los impactos de la industria petrolera en el Lago de Maracaibo, las costas de Carabobo (Refinería El Palito) y el Golfo Triste en Falcón.
- Atención a contingencias ambientales: La Fundación emitió alertas por el vertido no controlado de escombros tras la actividad sísmica del 24 de junio en el litoral central (Playa El Yate, Naiguatá y Tanaguarena), exigiendo la clasificación y reciclaje terrestre de residuos de construcción.





