La capital necesita 20 mil litros de agua por segundo y está recibiendo la mitad. La falta de mantenimiento de las estaciones de bombeo ha reducido drásticamente la cantidad de líquido que puede ser enviada a la ciudad

“En la casa recogimos agua hasta en las cucharas”, cuenta una vecina de Palo Verde, a quien le llegó un hilito del líquido. A un residente de la Candelaria, lo que le ha quedado es meterse en un sótano a llevarse el agua de una institución a cambio de un poquito de arroz o un paquete de pasta (es verídico). Gente con carretillas para cargar el agua, la reutilización de la ducha con perolitos para bajar las pocetas… El remate, en el caso del municipio El Hatillo, fue lo ocurrido este viernes 29 de mayo cuando debía comenzar el ciclo de bombeo, se rompió una tubería matriz de Hidrocapital, y otra vez quedaron sin servicio.

Nos hemos vuelto maestros en convertir una gota de agua en un embalse. Pero… ¿Cuál es el problema de fondo que impide que Caracas tenga un servicio adecuado?

Los sistemas están operando al límite, afirma Jesús Vásquez, gerente de Monitor Ciudad. La sequía no parece ser la causa de más peso.

La falta de agua en Caracas se debe, fundamentalmente, al bajo nivel de operación de las 14 estaciones de bombeo grandes que envían el agua a la capital, precisa José María de Viana, expresidente de Hidrocapital.

A man fills a jerry can with water from the Wuaraira Repano mountain on June 13, 2018 in Caracas, Venezuela, where the crushing economic and political crisis has caused widespread shortages of water, food and basic medicine. Water rationing is a regular occurrence across this crisis-hit country which has huge water resources but a national infrastructure in very bad condition, with the shortage affecting even hospitals and the capital’s richest neighbourhoods. / AFP PHOTO / Federico PARRA

El ingeniero, hoy vicepresidente de Desarrollo de la Universidad Metropolitana, recuerda que las fuentes están en la cota 100 y Caracas está en la cota 900. Los sistemas electromecánicos, que no se detienen jamás, deben ser sometidos a rutinas de mantenimiento que hoy no se cumplen.

Sobre los hombros de tres sistemas Tuy, y de sus trabajadores, descansa el servicio para Caracas. Según De Viana, el Tuy I está funcionando a la cuarta parte de su capacidad; en el Tuy II hay un déficit de 6 mil litros por segundo. La ciudad se sostiene por el embalse de Camatagua, que hoy tiene poca agua. La capital necesita 20 mil litros por segundo y está recibiendo la mitad.

El 14 de mayo se informó de un accidente en el sistema Tuy II: explosión en la estación de bombeo de Taguacita. Con el correr de las horas la versión oficial cambió: ya no era un accidente, sino un “sabotaje”.

De Viana insistió en que se trató de un accidente que ocurrió porque las protecciones eléctricas no funcionaron, y remarcó que no se debe culpar a los operadores. Advirtió también que, para ponerla en funcionamiento, Hidrocapital hizo un trabajo rápido, pero que la reparación necesita más de un mes.

Las súper cisternas traídas de China por el ejecutivo de Nicolás Maduro prometen soluciones que, de acuerdo con las cuentas, no pueden dar. La diputada Nora Bracho calculó que para abastecer a Caracas se requieren unas 30 mil súper cisternas al día.