Esta problemática viene acrecentándose cada día más y nos ve solución por ninguna parte

El secretario general de la Alianza del Lápiz en el estado Aragua, Wladimir Rodríguez, alertó -la mañana de este jueves- que la entidad central registra un grave colapso en materia de suministro de agua potable en medio del rebrote de la pandemia de COVID-19, lo que ha obligado a los habitantes de la entidad a recurrir a tomas de agua no verificadas para el consumo humano. 

Señalando que la escasez de agua por tubería obedece a déficit en distribución, periodicidad y calidad del servicio público controlado por la estatal Hidrocentro, Rodríguez sentenció que las familias aragueñas recurren a tomas clandestinas e ilegales ante los altos costos de camiones cisternas.  

Según el portavoz del partido de la educación, el agua que reciben en los hogares del estado es cada vez de peor calidad, con bacterias y malos olores. Advirtió que esto genera graves consecuencias en la población más vulnerable, es decir, niños, adultos mayores y ahora pacientes con coronavirus. 
 
“Hidrocentro, empresa que administra el Acueducto Regional del Centro, uno y dos, tiene una capacidad para producir unos 19.000 litros por segundo, a través de sus seis plantas potabilizadoras y 244 pozos, en el caso de nuestra entidad, y apenas produce 12.000 litros por segundo, lo que supone un déficit de 7.000 litros de agua por segundo. Por eso en nuestros hogares recibimos agua cada cinco, ocho o 15 días”, señaló el dirigente. 

En el mismo orden de ideas, en rueda de prensa desde la capital aragüeña enfatizó que este problema se ha agravado con las múltiples fugas que hoy presenta el sistema de distribución de agua y la ausencia, casi absoluta, de mano de obra calificada. Asimismo, dijo que los pozos utilizados para paliar la crisis han sido víctimas del hampa, sumado a las constantes fallas eléctricas que impiden el funcionamiento del sistema. 

800.000 aragueños víctimas de esta tragedia

“El problema del agua potable hoy afecta a más de 800.000 aragueños, cientos de familia que se ven obligados a pagar altas sumas de dinero, hasta $45 dólares por camión de agua para surtir casas, negocios y edificios (…) En el caso de zonas como Barbacoas, mil litros de agua cuestan $5, ¿Cómo pueden costear esto trabajadores que reciben míseros sueldos de $2?”, reflexionó.

“Vemos a nuestras madres caminando cuadras con carretillas para poder llevar agua a sus hogares, vemos aglomeraciones de ciudadanos en tomas de agua clandestina que no están certificadas por ningún organismo. Todo esto en medio del brote de COVID-19 que azota a nuestro estado y a toda Venezuela”, puntualizó.