Los ucranianos que apoyan una prohibición de visados turísticos para rusos para viajar a países del espacio Schengen en la Unión Europea (UE) confían en que la medida, si llega a aprobarse, anime a la población de Rusia a oponerse a las acciones de Moscú en Ucrania.

Varios países de la UE, entre ellos Finlandia, Estonia y Polonia, han apoyado la introducción de prohibiciones de visados de corta duración para viajeros rusos. Los líderes de otros Estados miembro, como Alemania, son reticentes a respaldar la iniciativa.

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmytro Kuleba, dijo la semana pasada que a los rusos “se les debería retirar el derecho a cruzar fronteras exteriores hasta que empiecen a respetarlas”.

Iryna Sushko, directora ejecutiva la ONG ucraniana “Europa sin fronteras”, explica a Efe que la prohibición temporal es necesaria. La ve como otro paso en la larga lista de medidas destinadas a conseguir que Rusia no pueda continuar con la guerra en Ucrania.

“Piense en eso como otra sanción. Los visados de corta duración se usan a menudo para viajes de negocios. La prohibición debilitaría la economía rusa”, afirma Sushko.

Lo que es al menos tan importante para Ucrania es la posibilidad de que la prohibición pudiera incitar a la sociedad rusa a abandonar su complicidad o una cierta indiferencia y provocar alguna reacción.

Sushko, como muchos otros ucranianos, ve que los rusos comparten la responsabilidad por las acciones del régimen del presidente de Rusia, Vladímir Putin, en Ucrania. Señalan que cientos de miles de rusos participan como soldados, incluso sin estar obligados legalmente a ello, mientras que la mayoría apoya continuar la guerra, según los sondeos hechos desde el comienzo de la invasión.

Kostiantyn Korobov, un periodista ucraniano, escribe en Twitter que puede que más rusos comiencen a cuestionar las acciones del Gobierno si sus vidas relativamente cómodas empiezan a verse afectadas. Hasta ahora, incluso algunos de los rusos más “progresistas” o “liberales” no parecen afectados por las noticias procedentes de Ucrania.

Otro periodista, Maksym Eristavi, afirma que no ha visto hasta ahora “mucho enfado entre los rusos en un amplio espectro” así como “sí lo vemos en relación con la (eventual) prohibición de visados”.

Para Eristavi y otros comentaristas ucranianos, las críticas vehementes contra una posible prohibición entre la oposición rusa destaca frente a sus reacciones relativamente más tibias en relación con las masacres de Bucha y Mariúpol en Ucrania.

Olena Halushka, una activista de la sociedad civil, afirma en su cuenta de Twitter que se quedó “impresionada por cuánta gente se preocupa por dónde pasarán los rusos sus vacaciones” en el sexto mes del “genocidio ruso a gran escala de los ucranianos” y de destrucción de ciudades y pueblos de Ucrania.

Sushko subraya también las razones de seguridad detrás de una prohibición. Y se pregunta: ¿Contribuye a la seguridad pública de los países de la UE el relativamente libre movimiento de una gran cantidad de rusos que apoyan el terror en Ucrania, especialmente si se consideran los numerosos casos de agentes de los servicios de espionaje rusos infiltrados y el crimen organizado?”.

Los que apoyan la prohibición aluden a varios casos muy difundidos de acoso público o ataques por rusos que fueron denunciados por refugiados ucranianos en países de la UE. El último tuvo que ver con un grupo de ucranianas atacadas en Zúrich el pasado 14 de agosto.

Sushko subraya también a Efe que Ucrania ha recibido el estatuto de país candidato a la adhesión a la UE y se le proclamó como “perteneciente a la familia europea” por parte de altos funcionarios y políticos, como la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Afirma que tendría que estar claro para Rusia que no esas no son palabras vacías y que Ucrania ahora es más capaz de protegerse, lo que al menos debería desincentivar a Rusia de acosar a su vecino.

Preguntada sobre si los visados podrían concederse alternativamente a la prohibición tras un análisis caso por caso y bajo mayor control, explica a Efe que esa sería una medida parcial y no tendría un impacto significativo en las acciones de Rusia.

Algunos ciudadanos rusos, especialmente los necesitados de refugio y protección, estarían excluidos probablemente de la prohibición de visado, subraya esta experta ucraniana. También subraya el carácter temporal de la prohibición, destinado a propiciar un cambio de comportamiento de Rusia.