El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió este martes 3 de septiembre a China de que si es reelegido en los comicios presidenciales de 2020 será “mucho más duro” a la hora de negociar un acuerdo comercial y que, “mientras tanto, la cadena de suministros” del gigante asiático se “desmoronará”.

“Lo estamos haciendo muy bien en nuestras negociaciones con China. Aunque estoy seguro de que les encantaría tratar con un nuevo Gobierno para que continúe con sus prácticas de ‘timar a EEUU’ (600.000 millones de dólares al año), 16 meses más ya es mucho tiempo para que siga la hemorragia de trabajos”, afirmó Trump en su cuenta en la red social Twitter.

“Y entonces, piensen lo que le ocurrirá a China cuando gane. ¡Alcanzar un acuerdo será mucho más duro! Mientras tanto, la cadena de suministros de China se desmoronará y las empresas, trabajos y dinero se habrán ido!”, agregó.

La declaración de Trump se produce apenas dos días después de Estados Unidos cumpliera su prometida subida de aranceles a las importaciones chinas y desde entonces aplica un gravamen del 15 %, cinco puntos porcentuales más de lo que había anunciado en un principio, a importaciones chinas por valor de 112.000 millones de dólares.

La medida entró en vigor a la medianoche de este domingo, 1 de septiembre, según la Oficina del Representante de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR, en sus siglas en inglés).

Para el 15 de diciembre, está previsto que se aplique ese mismo incremento sobre el resto de esos 300.000 millones de dólares de bienes chinos, que serían unos 160.000 millones de dólares, y que impactará en productos como teléfonos móviles, ordenadores portátiles, consolas de videojuegos y ciertos juguetes.

Como represalia, China puso en marcha los aranceles de entre el 5 y el 10 % a productos estadounidenses valorados en 75.000 millones de dólares (68.243 millones de euros), el último capítulo de una guerra comercial que enfrenta a Pekín y Washington.

Con este conflicto, Trump se ha fijado la meta de equilibrar el intercambio comercial entre los dos países, ampliamente favorable a China, pero hasta ahora y pese a la imposición de aranceles, ha tenido poco o nulo resultado.

Las tensiones comerciales entre las dos mayores economías mundiales, desatadas tras la llegada de Trump a la Casa Blanca en 2017, van más allá de las relaciones bilaterales y tienen profundas consecuencias globales.

En sus últimas previsiones de crecimiento global, divulgadas en julio, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó sus proyecciones de expansión global al 3,2 % este año, una décima menos que en abril lastradas por las dudas sobre la posible solución de esta disputa.