Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de la excolonia británica, en los barrios del centro de Hong Kong, Causeway Bay y Central, pese a que la policía prohibió la movilización

La policía de Hong Kong reprimió este domingo con granadas lacrimógenas y camiones lanza-agua a los manifestantes prodemocracia, que lanzaron piedras y cócteles molotov contra las fuerzas de seguridad.

Decenas de miles de manifestantes tomaron las calles de la excolonia británica, en los barrios del centro de Hong Kong, Causeway Bay y Central, pese a que la policía prohibió la movilización.

En un espectáculo que empieza a ser habitual al cabo de tres meses de protestas, la manifestación terminó en enfrentamientos entre policías y pequeños grupos radicales, que intentaron ingresar en el complejo que alberga la sede del ejecutivo.

Imágenes de las televisiones locales mostraron a manifestantes rompiendo e incendiando una banderola que celebra el próximo 70º aniversario de la fundación de China comunista. Además, fue quemada una bandera china.

Los manifestantes montaron también barricadas, prendieron fuegos y destrozaron algunas estaciones de metro, antes de batirse en retirada ante los antidisturbios.

Antes de estas escenas de caos, varios manifestantes se habían congregado en torno al consulado de Gran Bretaña, para pedir a Londres que haga más para proteger a los habitantes de su antigua colonia.

Hong Kong está convulsionado desde hace semanas por enormes manifestaciones, a menudo violentas, en las que se piden mayores libertades democráticas. 

Por su parte, varios manifestantes acusaron a Londres de no pedir suficientes cuentas a China. “La Declaración común sino-británica es NULA”, se podía leer en una pancarta.

Varios manifestantes pedían la posibilidad para los hongkoneses de obtener la nacionalidad británica o de otro país de la Commonwealth.